El Ministerio de Obras Públicas (MOP) en Biobío, reafirmó la prohibición absoluta para el tránsito de camiones sobre el Puente Juan Pablo II, medida que busca mitigar el deterioro acelerado del viaducto sobre el río Biobío y alargar su crítica vida útil, cuyo deterioro se hizo más evidente tras el terremoto de 2010.
La prohibición “de la circulación de toda clase de camiones, independientemente de su peso bruto vehicular y características” sobre el puente que conecta las comunas de Concepción y San Pedro de la Paz, rige precisamente luego que fuera reparado por los daños ocasionados por el sismo, bajo la Resolución Exenta 247 del 25 de octubre de 2010 del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, que ha sido mantenida y validada por el MOP.
Recientemente, la cartera de Obras Públicas detectó un aumento en las infracciones a esta norma, por lo que anunció la instalación de pórticos de fiscalización electrónica y obras de conservación que equivalen a una inversión de $ 9 mil millones que permitirán proteger la integridad del viaducto y garantizar su continuidad operativa.
“Es fundamental recordar a la comunidad y al sector logístico que, desde el año 2010, existe una prohibición vigente para el tránsito de camiones sobre el Puente Juan Pablo II, una medida necesaria debido a que el paso de carga pesada representa un riesgo real para la integridad de su infraestructura”, enfatizó el seremi de la cartera en Biobío, José Piña.
Según informes técnicos, el paso recurrente de camiones de alto tonelaje genera un impacto mecánico que daña severamente cepas, apoyos y anclajes, acelerando la necesidad de reinversiones de capital que podrían evitarse con el cumplimiento de la normativa.
Uso de rutas establecidas
El plan de intervención, que comenzará en junio con un plazo de ejecución de 600 días, considera, además del refuerzo de la estructura, la instalación de cámaras de control de peso y velocidad que apuntan a internalizar el costo de las infracciones, operando como un mecanismo disuasivo frente a quienes evaden las rutas de carga establecidas, como los puentes Industrial y Llacolén.
Este redireccionamiento de flujos permite segregar el tráfico pesado hacia infraestructuras con mayor capacidad de carga, preservando al Puente Juan Pablo II como una vía exclusiva para el transporte de pasajeros y vehículos menores, optimizando así los tiempos de desplazamiento y la productividad del Gran Concepción.
Las faenas de mantenimiento se realizarán mayoritariamente en horario nocturno para minimizar las externalidades negativas sobre el flujo comercial diario, buscando extender la operatividad de una estructura que supera los 50 años de servicio. El incumplimiento de esta prohibición, recordaron las autoridades, conlleva multas gravísimas que serán tramitadas en los Juzgados de Policía Local.