Cuando el 15 de septiembre de 2024 la Compañía Siderúrgica de Huachipato (CSH) apagó sus altos hornos, todo el mundo pensó -y así se comunicó desde su matriz, el Grupo CAP- que era el fin definitivo de la producción de acero desde el emblemático complejo industrial ubicado en la comuna Talcahuano. Pero no.
A dos años del cierre de la usina, grupos negociadores estarían ad portas de completar una histórica y sorpresiva transacción en el mercado del acero chileno, que se ha mantenido en completo hermetismo durante los últimos 12 meses y que traería de nuevo a la vida a Huachipato. Esta vez, eso sí, con otro dueño: Aceros AZA.
Según pudo confirmar Diario Financiero, Grupo CAP estaría en conversaciones avanzadas para sellar la venta de la totalidad de las acciones de Huachipato a la firma chilena controlada por las familias Matetic y Del Río y que se caracteriza en la industria por la producción de “acero verde”, es decir, con energía 100% renovable.
La adquisición que realizaría AZA -cuya administración es liderada por el reconocido empresario y expresidente de la Sofofa, Hermann von Mühlenbrock-, no solo consideraría la compra de la siderúrgica ubicada en la Región del Biobío, sino que también involucraría una importante inversión para convertir el complejo en una nueva acería con sello ecológico, bajo el objetivo de producir la aleación metálica de forma sostenible.
Así, de las 450 hectáreas del predio que posee CAP en el lugar, AZA se haría de cerca de un 20% de ellas y el resto seguiría en manos de la compañía ligada a los grupos Rassmuss y De Andraca, manteniendo los otros proyectos que impulsan en la zona.

HERMANN VON MÜHLENBROCK, GERENTE GENERAL DE ACEROS AZA. FOTO: JULIO CASTRO.
Con todo, el desembolso superaría los US$ 400 millones por parte de AZA, donde unos US$ 120 millones estarían destinados a la compra de la filial del Grupo CAP y el resto para la reconversión del complejo.
Cabe destacar que, en la interna, conocedores del proceso recalcan que más que una venta, la transacción configura “una asociación entre las empresas”, toda vez que la hasta ahora matriz de Huachipato ingresaría a la propiedad de Aceros AZA con un porcentaje minoritario que estaría en torno al 15%.
Cabe destacar que, de cerrarse, la transacción deberá sortear la revisión de la Fiscalía Nacional Económica (FNE) y, desde allí, se estima que la emblemática operación siderúrgica podría estar nuevamente operando -ya reconvertida- en un plazo de dos años.
En tanto, CAP deberá informar de los detalles a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).
15% de la propiedad de AZA pasaría a manos del grupo CAP.
Aceros AZA
Con 73 años de historia, Aceros AZA es la principal empresa de acero verde y economía circular del país, posicionándose como el mayor reciclador de chatarra ferrosa del país. Entre 1992 y 2018 estuvo controlada por el grupo brasilero Gerdau, para después volver a pertenecer a capitales chilenos, tras la adquisición de un grupo de empresarios liderados por Jorge Matetic y José Luis Del Río.
En 2025, totalizó una producción de 511 mil toneladas de acero, anotando un alza de 5,14% versus 2024, y procesó 642 mil toneladas de chatarra ferrosa, lo que representó un incremento de 12,8%.
Si bien es una sociedad cerrada, a fines de 2024, en entrevista con DF, el gerente del área de Metálicos, Juan Greibe, destacó que la firma nunca ha registrado pérdidas, pese al desafiante contexto del sector acerero ante la competencia china.
Operadores de mercado comentan para esta nota que, más allá de la sorpresa de la operación, “hace mucho sentido” que AZA haya buscado un deal como éste, dado que es una compañía que está apuntalando su crecimiento y construir una planta nueva de acero toma cerca de 10 años, por lo que “la jugada” con Huachipato reduce los tiempos y aprovecha los activos siderúrgicos en una zona histórica.
El año pasado, la empresa realizó inversiones históricas por más de US$ 40 millones para optimizar sus procesos productivo y su apuesta es convertirse en uno de los principales productores de acero del Cono Sur.
El momento de CAP
El año 2008 fue el último en que Huachipato tuvo utilidades. Desde ahí, la crisis subprime y la feroz competencia asiática en el mundo del acero llevaron a la firma a registrar 15 años de pérdidas casi ininterrumpidas, acumulando US$ 1.204 millones de saldo rojo, lo que finalmente derivó en la “tremendamente dolorosa decisión” del cierre, como lo calificó en su momento el gerente general del Grupo CAP, Nicolás Burr.
Así, tras el ciclo de pérdidas provocado por el cese de la usina, 2025 fue un año de recuperación para la matriz, que anotó un Ebitda de US$ 513,2 millones y una pérdida neta consolidada de US$ 84,7 millones, lo que representó una mejora de 80% respecto de la pérdida de US$ 427 millones de 2024. Sus acciones subieron más de 40% en 2025.
Hoy, el foco del grupo está puesto en la transformación de su portafolio hacia los minerales críticos, razón por la que aumentó su participación en la minera de tierras raras Aclara Resources e incluso evalúa su ingreso al mundo del cobre. En el área de Talcahuano, avanza en su icónico proyecto Huachipato 2.0, donde desarrolla cuatro hubs: logístico, industrial, innovación y conservación ecológica. Todos sus negocios no-siderúrgicos en el área se mantendrían sin cambios tras la llegada de AZA al lugar.