El Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) publicó el 5 de mayo la Resolución Exenta N°685, convocando al llamado 2026 para el Decreto Supremo 49 (DS49), un subsidio habitacional enfocado en las familias más vulnerable. Los recursos disponibles para la iniciativa, sin embargo, sintieron todo el impacto del ajuste fiscal, con un recorte de casi 60%, pasando de UF 17,08 millones en 2025 a UF 6,86 millones este año.
Aunque la rebaja afecta a todas las regiones, el análisis comparativo muestra que las caídas más pronunciadas se concentraron en Biobío, que perdió 72% de sus fondos, Los Ríos (71,9%), Tarapacá (71,5%) y Antofagasta (71%), mientras que la Región Metropolitana vio una disminución de 73,4%.
Cancelación de proyectos
El anuncio cayó como una bomba en el sector de la construcción, particularmente entre las empresas que se enfocan en las viviendas sociales. "Para algunas compañías que estaban esperando algo distinto, o que tenían en su presupuesto un recorte, pero no tan fuerte como el que estamos viendo hoy, definitivamente puede significar una situación muy delicada a corto y mediano plazo", advierte Roberto Darrigrandi, economista y miembro del consejo asesor de la Constructora Oval.
El Serviu de Antofagasta ha buscado transmitir tranquilidad y la directora (s) del organismo, Andrea Merino, aseguró que “los proyectos que están en ejecución actualmente no sufren ningún cambio”, agregando que “se sigue trabajando, se sigue construyendo”. Merino precisó que las nuevas iniciativas impulsadas por entidades patrocinantes continúan en etapa de calificación para posteriormente acceder a subsidios.
Roberto Darrigrandi, economista y miembro del consejo asesor de la Constructora Oval.
Sin embargo, para Darringrandi, el recorte impactará especialmente a las constructoras que mantenían iniciativas en carpeta para ingresar o avanzar durante este año. Hablando a nivel general, “si hay proyectos que hoy aparecen sujetos a aprobación o a calificación final, estos proyectos podrían postergarse o eventualmente no realizarse”, advierte.
Golpe de gracia
La lógica aplica a cualquier constructora con proyectos calificados pendientes. Pero las más expuestas, apunta, son las que dependen casi en su totalidad del DS49 tradicional. "Esas se pueden ver muy, muy complicadas", sostiene.
Darrigrandi recuerda que el sector ya venía debilitado desde el estallido social, la pandemia y la crisis económica, con constructoras que desaparecieron y otras que hoy operan con indicadores financieros más frágiles.
Según fuentes del rubro, gran parte de las inmobiliarias y constructoras vinculadas al segmento DS49 había migrado a este tipo de proyectos ante la menor rentabilidad del DS19, por lo que el recorte es “doblemente dramático” y podría tensionar aún más al sector.
El horizonte crítico que observa el economista se concentra “a fin de año o principios del próximo año”, período en que podrían comenzar a evidenciarse mayores problemas financieros en empresas ligadas a vivienda social si los próximos llamados no compensan la reducción aplicada este año.
Plazos y condiciones de acceso
Para el experto, el problema no es solo el recorte, sino también la velocidad con que se implementa. "Mi visión es que esto está siendo muy abrupto. Esta transición, de ir dejando el DS49, llamémoslo así, tradicional, hacia un esquema nuevo… tiene que ser mucho más gradual", señala.
El llamado 2026 también endurece las condiciones de acceso. Las constructoras deberán acreditar capacidad económica antes del inicio de obras y no podrán acceder a préstamos asociados a la Glosa 06 del Subtítulo 32 si registran un Índice de Desempeño en Postventa igual o superior a 0,2 en el ranking trimestral del Minvu.
Además, el umbral para acceder al subsidio de densificación en altura sube de 30 mil a 60 mil habitantes, restringiendo el beneficio para comunas intermedias que no sean capitales regionales.