Finalmente y luego de dos postergaciones, la tarde de este lunes el Ministerio de Hacienda y la Dirección de Presupuestos (Dipres) dieron a conocer el esperado Informe de Finanzas Públicas (IFP) del primer trimestre, el primero de la administración de José Antonio Kast, el que entregó una serie de novedades en torno al manejo de las arcas fiscales, pero donde destacó un anuncio por sobre los demás.
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, en compañía del director de Presupuestos, José Pablo Gómez, dieron a conocer que detectaron una serie de errores aritméticos e "inconsistencias técnicas" en el cálculo y la proyección de la deuda bruta del Gobierno Central para los años 2026 a 2030.
Según explicaron las autoridades, el error se detectó a partir de las proyecciones realizadas en el IFP del cuarto trimestre del año pasado, publicado en febrero y que fue el último del entonces ministro de Hacienda, Nicolás Grau, y su directora de Presupuestos, Javiera Martínez.
Así, el error habría derivado en que el nivel de deuda pública previsto para dicho período estaría subestimado en cerca de US$ 10.500 millones, alrededor de tres puntos del Producto Interno Bruto (PIB). Esto implica $ 9.559.289 millones.
Esto derivaría en que en algún momento de la proyección de mediano plazo se superaría el tope prudente de la deuda pública, situado en 45% del PIB.
Las razones detrás
En uno de los recuadros del IFP, Hacienda explica que la trayectoria de la deuda pública del Gobierno Central depende tanto de la evolución del balance fiscal como de un conjunto de operaciones financieras que inciden sobre las necesidades de financiamiento del Fisco. Entre estos elementos, destacan las amortizaciones de la deuda, el uso y adquisición de activos financieros, la recuperación y otorgamiento de préstamos, entre otros.
Adicionalmente, la trayectoria de la deuda y su razón respecto del PIB también dependen de variables económicas y financieras, como el crecimiento económico, el tipo de cambio y la inflación.
Si bien la evolución de variables financieras relevantes puede moderar transitoriamente el impacto de deterioros fiscales sobre el stock de deuda, deterioros persistentes del balance fiscal tienden a traducirse en mayores niveles de endeudamiento en el mediano plazo.
"Es decir, deterioros persistentes del balance fiscal debiesen reflejarse, salvo en el caso del uso de activos financieros, en mayores necesidades de financiamiento y trayectorias de deuda más elevadas", señala el recuadro.
Con este telón de fondo, Hacienda y Dipres revisaron los antecedentes más recientes detrás de la proyección de la deuda bruta del Gobierno Central entre 2026 y 2030, lo que permitió observar que el deterioro acumulado del balance proyectado entre el IFP del tercer trimestre del 2025 y el del cuarto trimestre de dicho año fue "significativamente mayor" que el aumento de la deuda reportado para el mismo horizonte.
En específico, mientras el deterioro acumulado del balance fiscal alcanzaba $ 13.455.863 millones entre 2026 y 2030, la trayectoria de deuda publicada en el último IFP de 2025 aumentaba solo $ 3.896.574 millones.
Esto resulta en la diferencia de $ 9.559.289 millones detectada por Hacienda.
"Dicho ejercicio muestra una trayectoria de deuda más elevada que la publicada originalmente en el IFP 4T25 (IFP del cuarto trimestre del año pasado), superándose el nivel prudencial de 45% del PIB hacia 2028 y alcanzando niveles cercanos a 46% del PIB hacia el final del horizonte de proyección", señala el IFP.
En el IFP del cuarto trimestre, se proyectaba que la deuda alcanzaría un 42% del PIB en diciembre de este año. En diciembre de 2025, dicho ratio cerró en 41,7% del tamaño de la economía.
Dado lo anterior, Quiroz anunció el inicio de una investigación para determinar las eventuales responsabilidades de funcionarios en el error de cálculo, lo que podría derivar en un sumario interno.