La normativa que está impulsando la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) que permitirá a los bancos desarrollar sus propios modelos de riesgo -en línea con Basilea III- ya comienza a perfilar a los potenciales ganadores del nuevo escenario regulatorio.
Según un reciente informe de LarrainVial, los cambios no solo liberarían capital para la industria, sino que además, abrirían espacio para acelerar el crecimiento del crédito en los próximos años.
“Los bancos estarán mejor posicionados para acomodar un crecimiento más rápido de las colocaciones sin comprometer la solidez de sus balances ni requerir capital adicional”, sostuvo el documento.
Para arribar a esta conclusión, LarrainVial realizó un ejercicio preliminar asumiendo que la industria alcanzaría el nivel propuesto de densidad total de activos ponderados por riesgo de 53% desde el actual 67%.
La firma afirmó que “el nuevo escenario regulatorio es positivo para todo el sistema. No vemos ningún banco con restricciones para acelerar el crecimiento de colocaciones en este potencial contexto”.
El líder
Banco de Chile aparece como el mejor posicionado dentro de la industria. Con datos a febrero de 2026, los ajustes al modelo de riesgo de crédito elevarían su ratio CET1 -principal indicador de solvencia bancaria- en cerca de 377 puntos base (pb), superando la mejora promedio del sistema, calculada en 323 pb.
Más atrás se ubicarían Itaú Chile y Bci, con mejoras de 316 y 311 puntos base, respectivamente. Banco Santander mostraría un avance de 284 pb.
El informe planteó que esta regulación no necesariamente se traducirá en dividendos extraordinarios para los accionistas. “Los bancos privilegiarán la expansión de crédito por sobre los dividendos extraordinarios, y hay razones concretas que respaldan esta postura”, aseguró el reporte.
Según argumentaron los analistas de LarrainVial, los grandes bancos tienen clasificaciones crediticias internacionales construidas sobre sus actuales niveles de capital, por lo que, repartir esos excedentes, podrían afectar sus ratings y encarecer su financiamiento, “algo que ningún banco querrá arriesgar”, añadió.
A ello, se suma que la industria enfrenta un ciclo crediticio que debería repuntar en los próximos años, por lo que mantener mayores holguras de capital permitiría crecer con más fuerza y ganar cuota de mercado. Además, el regulador seguirá monitoreando de forma conservadora los ratios de capital durante la transición.
Ahorro estimado
Cuando la presidenta de la CMF, Catherine Tornel, anunció dicha normativa, estimó que permitiría un ahorro cercano a los US$ 10 mil millones para los bancos locales.
Las estimaciones de LarrainVial son algo más conservadoras. “Estimamos que el impacto combinado de los cambios en el modelo de riesgo de mercado y la futura implementación de modelos internos de riesgo de crédito podría generar un ahorro de capital cercano a US$ 8 mil millones a nivel del sistema bancario chileno”.
Mientras que la firma estimó que la implementación podría demorar entre dos y cuatro años.