Este Mundial ha estado espectacular en lo futbolístico, no cabe duda. Pero además nos ha dejado imágenes notables: como ver a Haaland dirigiendo el famoso remo vikingo, ver a Kane y a Bellingham cantando “Wonderwall” frente a la barra inglesa, o ver a la señora de Tim Payne, entonando el himno que le dedicaron unos argentinos para sacar a su marido del anonimato.
Para mí la imagen favorita de este Mundial es la de la selección belga, Lukaku y compañía, bailando YMCA al estilo Trump, después de haberle ganado 4 a 1 a Estados Unidos, burlándose del Presidente estadounidense por la gestión que hiciera ante el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para pedirle que levantara la sanción al delantero Folarin Balogun, saltándose las reglas que se aplican al resto de las selecciones.
Ese 4 de julio, mientras EEUU celebraba su independencia y recordaba el legado de sus founding fathers: el imperio de la ley por sobre la voluntad del soberano, la importancia de la virtud cívica, el establecimiento de límites al abuso del poder, Trump llamaba al presidente de la FIFA para exigirle una arbitrariedad, telefonazo al que accedió Infantino, que demostró ser un pelele de pacotilla.
“Que se apruebe el proyecto de ley de reconstrucción, pero que ojalá tenga un apoyo amplio. Que no gane a penales, ni haciendo tiempo”.
Pero, esta vez al menos, no le resultó a Trump saltarse las reglas. Y por eso celebro la burla belga, luego de que entraron como fieras a la cancha por la injusticia y golearon: justicia divina.
Lo lindo es ganar en forma digna, sin atajos. Muchos argentinos celebran ese gol de Maradona con la mano (“la mano de Dios”, como le llamó), y lo consideran “viveza criolla”. Pueden haber ganado ese partido, incluso esa copa del mundo, pero cuánto les ha costado a nuestros vecinos salir adelante como país por esa maldita costumbre de saltarse las reglas.
A mí en cambio, me parece que los que deben triunfar son los equipos que cumplen las normas, que generan confianzas, que disputan el partido con todo y cuando este termina, se dan la mano e intercambian camisetas. Apliquemos lo mismo a Chile, por favor. Que haya competencia sana en nuestro país, especialmente en la política. Sin videítos de TikTok que generen noticias falsas, sin acusaciones descalificadoras al que piensa distinto, sin tildar de cobarde al que busca consensos, y cuando haya acuerdos, cuidarlos generando confianzas, sin sorpresas de última hora.
Chile necesita salir del estancamiento. Sería bueno que se aprobara el proyecto de ley de reconstrucción, y que se restablezcan las confianzas logradas con los parlamentarios de oposición que se atrevieron a jugar en buena lid el juego de la democracia: dialogar, proponer y negociar.
Que se apruebe el proyecto de ley de reconstrucción, pero que ojalá tenga un apoyo amplio. Que no gane a penales, ni haciendo tiempo, sino que gane por un buen marcador. Que haya una aprobación amplia y que sus normas perduren. Y de paso evitamos que se manipulen las instituciones llamadas a vigilar porque se cumplan las reglas del juego. Sin telefonazos, ni apelación a terceras cámaras. Que vuelva el fair play, y que cuando termine el partido, se den la mano y celebren todos el buen juego realizado.
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