Está demostrado que la infraestructura pública genera desarrollo y equidad social. Hasta hace pocas décadas, en Chile la planificación, construcción y operación de obras para dar servicios públicos eran abordadas, esencialmente, por hombres. Sin embargo, las mujeres han ido lenta -pero con mucha fuerza-, ingresando a esta industria históricamente masculinizada.
En marzo de 2011 asumió Loreto Silva como ministra de Obras Públicas, la primera mujer en esa cartera, que hoy también es ocupada por una mujer: Jessica López . Muchas otras mujeres han sido pioneras en el desarrollo de la infraestructura pública y han abierto camino. El Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI), en 2024 creó la iniciativa “Mujeres en Infraestructura”, un espacio de intercambio de experiencias y visiones que sirven como inspiración para las próximas generaciones. Este grupo cuenta con 25 mujeres de distintas profesiones que se han desempeñado en el mundo público, académico y privado desarrollando, gestionando y promoviendo la infraestructura como motor del país.
“La participación laboral femenina en la construcción ha mostrado un crecimiento sostenido, alcanzando cerca del 17% en diversos cargos, según la CChC, pero aún persisten brechas salariales y de roles”.
En 2025, el MOP publicó “Recomendaciones técnicas transversales para promover la participación femenina en los contratos de obra pública”, estableciendo criterios que serán incorporados en las licitaciones del ministerio, para incentivar una mayor participación de mujeres en la ejecución de obras y fomentar una industria más diversa, innovadora y competitiva. Este documento se suma a la modificación al DS 156 del MOP de 2023, que promueve que las empresas contratistas incorporen al menos un 10% de personal femenino.
La Cámara Chilena de la Construcción ha sido también promotora de la inclusión de la mujer en el mundo de la infraestructura y construcción, con la “Comisión de Mujeres”, orientada a promover su participación en toda la cadena de valor. Así, se han logrado programas de formación técnica, se ha avanzado en temas de prevención de riesgos con enfoque de género y cada año se entrega el “Premio Mujer Construye”.
Pero, aun queda camino por recorrer. Según cifras de 2024 de la CChC, la participación laboral femenina en la construcción muestra un crecimiento sostenido, en torno a 17%, en diversos cargos, pero persisten brechas salariales y de roles, pues la participación de mujeres en las gerencias de primera línea aún es limitada, y recién hay una mayor participación femenina en directorios.
Es clave, entonces, seguir avanzando en el trabajo colaborativo con inclusión y diversidad, pues enriquece los proyectos, mejora la prestación de los servicios públicos y asegura una mejor calidad de vida.
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