OPTIMIZACIÓN DE CORFO
Desde comienzos de este año se ha instalado un debate sobre el rol institucional y el resguardo patrimonial de Corfo. La discusión adquirió fuerza luego de que una sobreestimación de los ingresos provenientes de los contratos del litio, incorporada en la Ley de Presupuestos de 2025, llevara a la corporación, bajo el gobierno anterior, a liquidar activos financieros por US$ 387 millones para completar el traspaso exigido por el Ministerio de Hacienda al Fisco.
A esa controversia se sumó lo planteado en la primera sesión del consejo de la institución bajo las nuevas autoridades. En ella, el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, propuso revisar la pertinencia de los ocho comités sectoriales, mientras que el director de la Dirección de Presupuestos (Dipres), José Pablo Gómez, quien participó como ministro de Hacienda subrogante, planteó, además, que, junto con revisar esas instancias, se realice un seguimiento de las líneas de las gerencias de la agencia pública para “evaluar su impacto”.
Es valorable que las acciones destinadas a optimizar el funcionamiento de una institución histórica y estratégica comiencen por revisar su estructura y organización. Incorporar métricas de evaluación, riesgo y cumplimiento acercaría a Corfo a una lógica de mayor eficiencia y productividad. Sin embargo, una reforma que se limite al ordenamiento administrativo, sin abordar las decisiones que comprometen su patrimonio, corre el riesgo de resultar insuficiente.
Chile necesita que su principal agencia de fomento sea eficiente, cercana y complementaria al mundo empresarial.
La controversia por los ingresos del litio dejó en evidencia los riesgos de comprometer recursos fiscales sobre la base de ingresos altamente sensibles al precio de un mineral. También mostró la necesidad de definir con mayor claridad quién realiza esas proyecciones, qué supuestos utiliza y cómo se distribuyen los costos cuando no se cumplen. El posterior repunte del precio del litio no elimina esa vulnerabilidad.
La revisión debería extenderse a las iniciativas impulsadas por Corfo en áreas estratégicas, como el desarrollo del hidrógeno verde, especialmente en lo referido a sus mecanismos de apoyo, criterios de evaluación y resultados esperados. También deberá considerar el proyecto que crea la Agencia de Financiamiento e Inversión para el Desarrollo (Afide), actualmente en tramitación en el Congreso. La iniciativa supone un cambio relevante en la arquitectura del financiamiento público y exige un debate riguroso sobre su gobernanza, atribuciones y resguardo patrimonial.
El vicepresidente ejecutivo de Corfo, José Ignacio Mujica, ha planteado dos prioridades estratégicas para la institución: la inteligencia artificial y el apoyo a emprendimientos que respondan a necesidades reales. También ha alineado a la corporación con el ajuste presupuestario exigido por Hacienda (3%), reforzando una lógica de productividad y eficiencia.
Para que este giro se consolide, será clave fortalecer la gobernanza, la coordinación y la evaluación de las políticas que impulsa la corporación. Las acciones emprendidas por la nueva administración parecen avanzar en esa dirección, aunque todavía queda un largo camino para traducir estas definiciones en resultados medibles y sostenibles.Chile necesita que su principal agencia de fomento sea eficiente, cercana y complementaria con el mundo empresarial. No solo como una señal de modernización institucional, sino como una herramienta efectiva para impulsar el crecimiento, el empleo y la competitividad.
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