“Podemos llegar fácilmente a 800 mil empleos y estar cerca de 5% del PIB, si nos dan las condiciones principalmente de promoción”, asegura el presidente de Hoteleros de Chile, Alberto Piroli, para graficar la importancia del turismo en la economía nacional; sin embargo, el Presupuesto 2027 redujo la inyección de recursos para difundir la marca país a nivel internacional.
Esta rebaja en recursos para promoción turística fue uno de los temas abordados por el gremio en el XVII Congreso Hotelero, realizado en Coyhaique, una actividad que anualmente cambia de sede como una manera de incentivar la actividad y fortalecer a los distintos territorios. Este año, el encuentro, organizado junto a la Gobernación Regional de Aysén, trasladó a los principales representantes del sector hacia lo que es uno de los destinos de naturaleza más cotizados internacionalmente.
Según datos entregados por el gremio, “Chile posee una capacidad instalada idónea para recibir a 6 millones de turistas de forma simultánea y ostenta un estándar de infraestructura, gastronomía y servicios de primer nivel que ha acortado la brecha con las potencias vecinas (…) Tenemos todas las condiciones para brindar un servicio de primera calidad”, argumenta Piroli.
La actividad turística en su conjunto genera hoy alrededor de 630 mil empleos directos y representa el 3,7% del PIB nacional. La aspiración, basada en la experiencia y en el interés de los viajeros nacionales y extranjeros es aumentar las cifras, de manera que Chile salga al mundo como un destino relevante dentro de América Latina.
Pérdida de competitividad
El bajo presupuesto se ha convertido en una preocupación para los empresarios, especialmente por la ausencia en instancias de negocios internacionales, hecho que Piroli detalla está generando una pérdida de competitividad frente a otros mercados de la región. “Ya en 2026 dejamos de asistir a tres ferias muy importantes a nivel mundial. Eso nos hacer perder presencia, perdemos pasajeros”, detalló, lamentando que de esta manera Chile ceda terreno frente Perú, Colombia y Argentina en la captación de viajeros.
“Queremos que, en esta oportunidad, si no vamos a tener un aumento en el presupuesto, se nos escuche en parte lo que estamos solicitando y tengamos la posibilidad de ser eficientes con el menor presupuesto, de buscar qué es lo más estratégico, qué es lo más productivo para tener una buena presencia de Chile en extranjero”, puntualizó.
Según el representante de los hoteleros, el escenario ha obligado a que sean las propias empresas las que sostengan de manera independiente la visibilidad internacional del país, asumiendo millonarios costos corporativos en sus balances financieros. Según del gremio, cada compañía está invirtiendo anualmente entre US$ 70 mil y US$ 75 mil para promocionar los destinos nacionales. En cada gira comercial viajan representando entre veinticinco y treinta productos turísticos, un esfuerzo privado que resulta cada vez más insostenible ante las bajas ocupaciones.
“La mentalidad del Estado es que los daños los pague el privado, eso creo que no corresponde, porque a la larga se está dañando la imagen del país, no los resultados de una empresa, sino la reputación del turismo del país”, sentenció el dirigente hotelero.
Visión estratégica
El mercado interno tampoco permite compensar el déficit. En materia de conectividad, las aerolíneas han registrado una caída cercana al 7%. “El turismo se ha visto afectado en el movimiento del pasajero nacional principalmente por las situaciones económicas que está viviendo el país y por el encarecimiento en parte de los pasajes aéreos”, reconoció, fijando como urgencia comercial realizar mayores promociones integrales para lograr un crecimiento final que sea 6% mayor a los indicadores consolidados de 2025.
A estas variables se suma que la industria enfrenta lo que el dirigente gremial califica como decisiones “incomprensibles”. En esa línea fue categórico en criticar medidas que ignoran la dinámica productiva del turismo. “No podemos cerrar un aeropuerto en temporada alta, en el periodo de mayor movimiento, como en el caso de Puerto Natales (...) No podemos cerrar un camino a un centro de esquí 47 días cuando se inicia la temporada”, reclamó.
Piroli agregó que estas determinaciones provocan mermas millonarias, ejemplificando que en Natales “ya existían 17 mil asientos vendidos” en las líneas aéreas, lo que obligó a desviar pasajeros a 260 kilómetros de su destino original, destruyendo la confianza internacional y frenando las contrataciones de personal.
La falta de visión estratégica también se evidencia en los proyectos de modernización aeroportuaria como en el recién entregado aeropuerto de Balmaceda, donde “se remodelan terminales sin instalar previamente sistemas de aterrizaje instrumental para operar sin visibilidad”, generando gastos extra para las aerolíneas por constantes cancelaciones e impactando el valor final de los vuelos.
“Nunca se ha visto como prioridad que los gobiernos se enfoquen en el turismo. El turismo siempre se ha enfocado como un rubro de atracción de lujo, no de primera necesidad, entonces no se considera”, reflexiona.