Chile-Australia: competir y crecer juntos
GONZALO GUERRERO YAMAMOTO Consejero electivo de SOFOFA y presidente del Consejo Empresarial Chile-Australia de SOFOFA
Chile y Australia pueden parecer países competidores al tener una matriz productiva basada en la minería, venderles a los mismos clientes y disputar el liderazgo mundial en minerales críticos. Pero al mismo tiempo nuestras economías son complementarias y este es el espíritu que inspira el acuerdo de septiembre pasado de elevar la relación bilateral entre ambos a una Asociación Estratégica.
Pese a que este anuncio fue de carácter político entre gobiernos, el sector privado puede participar. Esto sobre la base de la historia reciente de los vínculos entre empresas chilenas y australianas.
SQM llegó a Australia asociado con socios locales. Covalent, su joint venture con Wesfarmers, opera la mina Mt Holland y una refinería de hidróxido de litio en Kwinana, en Australia Occidental. Luego se asoció con Hancock Prospecting para desarrollar un proyecto de litio en la región de Pilbara. El modelo: capital y conocimiento de procesamiento, junto a un socio australiano que conoce el territorio.
“Nuestras economías son complementarias y este es el espíritu que inspira el acuerdo de elevar la relación bilateral entre ambos a una Asociación Estratégica”.
Enaex siguió otra ruta: servicios y adquisiciones. Presente en Australia desde 2009, en 2021 compró el negocio de voladura de Downer y en 2023 el grupo MTi, proveedor de las mayores mineras del mundo. Recientemente logró una alianza de veinte años con JKTech, para desarrollar soluciones digitales para la minería. El modelo: un proveedor chileno que presta servicios, compra, crece e innova en Australia.
Estos casos también desmienten que la relación minera entre ambos países opere en un solo sentido –del capital australiano hacia Chile–, porque hoy también hay capacidades chilenas creando valor en Australia. Por lo mismo, me parece que la oportunidad a futuro está en cinco focos.
Primero, en los proveedores mineros, dado que compartimos operaciones de gran escala, faenas remotas y exigencias similares de seguridad. Segundo, en procesamiento y hacer las cosas mejor, en forma más eficiente o agregarle valor al producto. Tercero, en la automatización, digitalización y gestión del agua y la energía. Cuarto, en sostenibilidad y relación con el entorno humano, pues ambos países buscan que la minería se legitime en sus territorios. Quinto, aprender de las normativas mineras recíprocas aplicables, por ejemplo podemos aprender de la normativa australiana respecto de pertenencias mineras.
Para que lo anterior sea exitoso debemos crear las condiciones habilitantes. Esto considera una agenda empresarial concreta con misiones recíprocas, ruedas de negocios entre proveedores y presencia coordinada en las grandes ferias mineras de cada país. También, una reducción de las restricciones prácticas a través de visas de negocios, reconocimiento de certificaciones técnicas y acceso a financiamiento para empresas que quieran participar en el proceso de integración recíproco. Resulta fundamental pensar en clave de puente: Chile es la puerta natural de Australia hacia América Latina, y Australia la de Chile hacia el Asia-Pacífico. Ese rol de Australia cobra especial valor ahora que Chile profundiza su despliegue en la ASEAN y avanza en su adhesión al RCEP, el mayor acuerdo comercial del mundo, donde Australia es miembro fundador.
Desde el Consejo Empresarial Chile-Australia de Sofofa queremos aportar para que esto ocurra. Los gobiernos ya dieron el primer paso, ahora nos toca a las empresas participar en él y demostrar que, en minerales críticos, dos países que compiten también pueden crecer juntos.