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Columnistas

La segunda AFP

JUAN CARLOS EICHHOLZ Socio fundador de Adapsys y profesor UAI

Por: Juan Carlos Eichholz

Publicado: Miércoles 28 de octubre de 2026 a las 04:04 hrs.

En 1978, el sociólogo estadounidense Mark Granovetter se preguntó por qué algunas manifestaciones terminan en disturbios y otras no. Su respuesta no apuntó a cuán molesta estaba la gente, sino a lo que ocurre en los primeros momentos. Muchas veces hay alguien dispuesto a lanzar la primera piedra, pero si nadie lo acompaña, su gesto queda como la locura de un exaltado. Distinto es cuando otro se suma, porque entonces el acto deja de ser una rareza y abre la puerta a que los demás comiencen a hacer lo mismo. En otras palabras, el protagonista decisivo no es quien lanza la primera piedra, sino quien lanza la segunda.

Algo de eso parece haber ocurrido con el fondo E de las AFP. Una de ellas se dio cuenta de que, contratando derivados sobre las tasas de interés de EEUU, podía alargar la duración de su cartera para capturar mayores retornos sin que los límites regulatorios reflejaran adecuadamente ese mayor riesgo. Mientras fue la única, se trató de una apuesta aislada, pero el punto de quiebre llegó cuando una segunda AFP decidió seguirla, ya que desde ese momento lo que era una jugada inusual pasó a ser una estrategia validada, y las demás fueron sumándose.

Es fácil imaginar la conversación en el comité de inversiones de esa segunda AFP, y luego en los de las demás. Alguien habrá hecho notar que “la AFP de al lado está rentando más que nosotros”, y otro habrá explicado que “alargó la duración con derivados”. A la pregunta de si eso estaba permitido, la respuesta habrá sido “sí, y el regulador lo sabe”. Y seguramente alguno planteó la pregunta incómoda -“¿y si nos equivocamos?”-, a lo que otro respondió con la frase que lo explica todo: “nos equivocaríamos todos”. Nada de esto ocurrió a escondidas, por cierto, y fue por largo tiempo tema obligado de conversación en las mesas de dinero, y cabe asumir que también en los directorios de las AFP.

“En el fondo E, la pregunta relevante no es quién partió, sino por qué otra AFP decidió seguirla y por qué nadie la detuvo antes”.

Con todo, no se puede obviar que la propia regulación empujaba en esa dirección. La ley obliga a cada AFP a cubrir con recursos propios la diferencia, afectando su encaje, cuando un fondo queda por debajo de una rentabilidad mínima calculada respecto del promedio de los fondos del mismo tipo. Es decir, castiga errar solo, pero no errar en conjunto.

Aun así, lo que aquí se observa es una típica dinámica de evasión de la responsabilidad propia, que incluye al regulador y a las siete administradoras, pero especialmente a quienes tomaron o debían tomar la decisión en la segunda de ellas. La primera puso a prueba los límites del sistema, el regulador no dio la señal a tiempo, y las cinco últimas se sumaron a algo que ya parecía aceptado. Pero la segunda, con mayor o menor conciencia, tomó la decisión más importante, la que haría toda la diferencia.

El fenómeno, desde luego, no es exclusivo de las AFP. En 2008, American Airlines comenzó a cobrar por la primera maleta, y como United la siguió a las pocas semanas, el cobro terminó extendiéndose en la industria. Ese mismo año, en cambio, US Airways empezó a cobrar por las bebidas a bordo, pero nadie la acompañó y tuvo que dar marcha atrás.

Solemos poner la atención en quien lanza la primera piedra, ya sea para admirar su audacia o reprochar su temeridad. Pero el primero solo asume un riesgo, mientras que es el segundo quien lo convierte en norma. Por eso, en el fondo E, la pregunta relevante no es quién partió, sino por qué otra AFP decidió seguirla y por qué nadie la detuvo antes.

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