Hay una parte de mí que realmente espera que los robotaxis se apoderen de las calles. Esa parte se imagina un futuro en el que seré demasiado frágil para conducir, pero aún tendré la capacidad de solicitar un vehículo autónomo para visitar a amigos, ir de compras o simplemente pasear unas horas. También me atrae la idea de que los robotaxis reduzcan drásticamente el uso de vehículos particulares, que suelen permanecer estacionados más del 90% del tiempo y ocupan hasta un tercio del espacio urbano.
Sin embargo, la llegada de taxis autónomos a Londres este mes nos recuerda que el panorama es más sombrío para los cerca de 15 mil conductores de los tradicionales taxis negros, o black cabs, de la ciudad y para sus 105 mil colegas del sector de vehículos del servicio de transporte privado.
Si los robots asumen estos empleos, se perderán numerosas ventajas que no siempre son perceptibles para quienes viajamos en el asiento trasero. Esto es especialmente cierto para un grupo de trabajadores: los inmigrantes. No es casualidad que los recién llegados representan una gran parte de los taxistas en países de Europa y Norteamérica. Es una de las formas más rápidas de ganar dinero mientras se construye una nueva vida.
“Los economistas han sido cautelosos a la hora de afirmar que las nuevas tecnologías condenarán automáticamente al desempleo a una clase entera de trabajadores. En teoría, deben surgir nuevas oportunidades laborales en otros ámbitos”.
Un estudio reciente realizado en Suecia reveló que los ingresos mensuales de los inmigrantes aumentaron casi un 50% tras aprobar el examen escrito para taxistas. Al mismo tiempo, su dependencia de las ayudas sociales disminuyó considerablemente.
Pero el trabajo de taxista también es importante para los inmigrantes porque permite una gran flexibilidad horaria, que les permite adaptarse a los días y momentos que mejor les convienen. Muchas personas llegan a un nuevo país con escasos conocimientos del idioma local y sin cualificaciones que los empleadores puedan reconocer fácilmente. Resulta mucho más sencillo estudiar o capacitarte si trabajas como taxista, evitando los turnos fijos propios de empleos como la limpieza de oficinas o el lavado de platos.
Por lo general, los economistas han sido cautelosos a la hora de afirmar que las nuevas tecnologías condenarán automáticamente al desempleo a una clase entera de trabajadores. En teoría, deben surgir nuevas oportunidades laborales en otros ámbitos. “Pero ésa es la perspectiva optimista”, afirma Mounir Karadja, coautor del estudio sueco. Los inmigrantes ya se enfrentan a tasas de desempleo más elevadas en muchos países de la Unión Europea (UE), me comentó. Y no son los únicos trabajadores en riesgo. Los hombres de raza blanca sin estudios universitarios que conducen la enorme cantidad de camiones en EEUU están muy expuestos a los camiones autónomos que ya se están probando en lugares como Texas.
Dado que los vehículos sin conductor son relativamente nuevos, el impacto en los trabajadores apenas está empezando a cuantificarse, pero las noticias hasta ahora son claramente contradictorias.
Un estudio publicado en abril por un grupo de investigadores chinos y estadounidenses analiza el caso de Wuhan, uno de los mayores escenarios de pruebas de vehículos autónomos del mundo. Allí fue donde el gigante tecnológico Baidu lanzó en 2022 Apollo Go, un servicio de taxis sin conductores humanos.
Tras realizar más de 200 mil observaciones diarias de taxistas convencionales en 2024, los investigadores descubrieron que sus ingresos diarios medios cayeron un 11% tras la llegada de los robotaxis. Además, los conductores trabajaban más horas, sufrían mayor estrés e insatisfacción, y empezaron a buscar otros empleos.
Otros residentes de Wuhan probablemente sintieron mucho estrés en abril, cuando un fallo generalizado de los robotaxis provocó que al menos 100 vehículos autónomos se detuvieran bruscamente en plena vía. Algo similar ocurrió en San Francisco, cuando un corte de electricidad paralizó los taxis autónomos por toda la ciudad.
San Francisco es también una de las varias ciudades donde la remuneración por viaje de los taxistas disminuyó tras la llegada de los robotaxis. Los modelos de otros investigadores sugieren que los robotaxis podrían llegar a reducir hasta un 76% los empleos de los conductores, aunque no todas las noticias son malas.
Los vehículos autónomos requieren limpieza y mantenimiento; éstas son las tareas que están empezando a realizar los conductores humanos en Nashville, donde Lyft ha comenzado a ofrecer viajes en robotaxis de Waymo a través de su aplicación. Según se informa, la mitad de los 72 trabajadores de una de las bases operativas de Lyft son exconductores, lo cual es una buena noticia. Estos empleos ofrecen estabilidad y, potencialmente, mayores ingresos.
Pero no nos engañemos. Los robotaxis podrían eliminar un número mucho mayor de empleos que ofrecen más valor del que generalmente se reconoce. Algunas ciudades de EEUU ya están considerando imponer impuestos a los operadores de vehículos autónomos y utilizar la recaudación para ayudar a los taxistas a capacitarse para nuevos empleos. Es un buen comienzo, pero más políticos y autoridades deberían seguir ese ejemplo.