Click acá para ir directamente al contenido
Editorial

Mirando el año 2027

Por:

Publicado: Miércoles 14 de octubre de 2026 a las 04:00 hrs.

En su informe Perspectivas de la Economía Mundial, publicado este martes, el FMI situó el crecimiento de Chile en apenas 0,6% para este año, por debajo del 3% previsto para Perú y del 2,2% de Colombia. Con gran parte de 2026 ya transcurrido y escaso margen para alterar ese resultado, la atención se traslada a 2027, cuando anticipa una expansión de 2,6%. Sin embargo, la recuperación exige cautela, pues no asegura un cambio sostenido en la trayectoria económica del país.

El crecimiento del próximo año se medirá respecto de una actividad prácticamente estancada en 2026, lo que ofrece una base de comparación menos exigente. Si la minería y otros sectores recuperaran la producción perdida, las cifras mejorarían, aunque sin ampliar necesariamente la capacidad productiva del país. Sostener mayores tasas de expansión requerirá nuevas inversiones y mejoras de productividad, junto con una recuperación del empleo que fortalezca el consumo.

El entorno internacional añade riesgos. El FMI advierte que una intensificación de los conflictos y nuevas tensiones comerciales podrían debilitar la recuperación mundial, especialmente en las economías importadoras de energía. Para Chile, combustibles más caros o un menor dinamismo de sus mercados de exportación podrían elevar los costos y desalentar inversiones, reforzando la importancia de avanzar en las condiciones internas sobre las que el país puede incidir.

Parte de la recuperación esperada descansa en resultados que todavía deben materializarse.

El gobierno ha impulsado iniciativas para agilizar inversiones, recuperar competitividad tributaria y reactivar el empleo. La ley de reconstrucción nacional y las medidas para destrabar proyectos abordan obstáculos relevantes, aunque su aporte dependerá de que modifiquen las condiciones en que las empresas deciden invertir. La coordinación entre organismos públicos será determinante para reducir los tiempos y costos de desarrollar proyectos, sin comprometer la responsabilidad fiscal.

Convertir proyectos aprobados en inversión ejecutada exige resolver autorizaciones pendientes y contar con financiamiento y certeza jurídica para avanzar conforme a los plazos previstos. Esa previsibilidad también importa para las nuevas iniciativas, pues comprometer capital de largo plazo requiere reglas estables y una resolución oportuna de controversias, dentro de las exigencias ambientales vigentes. Concretar la cartera existente y favorecer su renovación permitirá sostener la inversión cuando se agote el impulso de la normalización.

Más allá del repunte previsto para 2027, importa la capacidad de sostener el crecimiento en los años siguientes. El Banco Central estima que la ley de reconstrucción aportaría cerca de 0,5 puntos porcentuales adicionales de expansión anual en 2027 y 2028, aunque su efecto dependerá de la implementación. La cifra muestra que parte de la recuperación esperada descansa en resultados que todavía deben materializarse. En una economía que compite internacionalmente por el capital, el costo de postergar inversiones trasciende la actividad de un año, pues también reduce las oportunidades de producción, empleo e ingresos futuros. Evitar que el bajo crecimiento se prolongue exige transformar las mejores expectativas en decisiones de inversión concretas.

Te recomendamos