Cuando en la oposición y en el propio PS estaban convencidos que serían estos últimos los responsables de que la oposición no lograra articular una alianza unida, llegando a un acuerdo con el gobierno respecto del proyecto misceláneo, resultó que el PPD muy sigilosamente aprovechó las rencillas internas entre sus socios para tomar la posta, que la senadora Paulina Vodanovic se vio obligada a soltar, para sellar un acuerdo con el gobierno, justamente en una de las áreas más complejas de la iniciativa para las oposiciones. Uno de los principales efectos del consenso alcanzado entre el PPD y el Ejecutivo es que estos últimos se restan de concurrir al Tribunal Constitucional (TC) por este artículo.
Pero esta no es la única consecuencia directa de la decisión adoptada por los senadores del PPD. De hecho, a estas alturas de la jornada, ya han quedado de manifiesto diferencias al interior de la colectividad liderada por el diputado Raúl Soto y entre los propios senadores. Ello, porque el jefe y la subjefa de esta bancada, Ricardo Celis y Loreto Carvajal, respectivamente, comprometieron al gobierno los cuatro votos de su instancia, algo que no podrán cumplir, ya que la senadora Ximena Órdenes, a través de redes sociales, aseguró que “el punto de vista donde se señala que como bancada hemos alcanzado un acuerdo con el gobierno por la megarreforma no me representa. Yo no he llegado a ningún acuerdo”.
Y, lo peor, es que a consecuencia de esta y otras expresiones de rechazo, la directiva de la colectividad le quitó el piso a los senadores y decidió mantener la decisión de recurrir al TC. Así lo hizo ver su presidente, asegurando que si bien se valoran los esfuerzos de diálogo de los senadores, el acuerdo no es suficiente para respaldar el proyecto misceláneo en su conjunto. Además, Soto enfatizó que, por unanimidad, la directiva se inclinó a respaldar el proyecto de invariabilidad impulsado por la bancada de diputados, que garantiza la invariabilidad de los derechos sociales.
Soto
anunció, además, que el partido convocará a ambas bancadas -senadores y diputados- a un encuentro con los economistas del partido “para alinear posturas y tener, hacia adelante, mayor orden”, con lo que implícitamente dio a entender que los senadores que apoyaron el acuerdo, no representan el sentir de la colectividad, ya que hizo mucho hincapié en que fue un “grupo” el que avanzó en el acuerdo y no toda la bancada.
“El que pestañea… pierde”
En cualquier caso, lo cierto es que los senadores del PPD dieron un golpe a la cátedra con el acuerdo alcanzado con el gobierno, ya que aprovecharon las rencillas al interior del Partido Socialista (PS), que paralizaron las conversaciones entre la presidenta de la colectividad, senadora Paulina Vodanovic, y el jefe del Comité del Socialismo Democrático, Juan Luis Castro (PS), y el Ejecutivo.
Bastaron 48 horas de dimes y diretes públicos en el PS, para que los senadores PPD tomaran la iniciativa y le arrebataran a sus aliados el protagonismo de las negociaciones con el ministro de Hacienda Jorge Quiroz, cuando en la oposición está abierto el debate acerca del liderazgo del sector y qué partido es el más idóneo para convertirse en el interlocutor válido para el gobierno de José Antonio Kast.
Lo que está por verse es cuál será el costo político de la decisión asumida por esencialmente por Celis y Carvajal. Si bien es poco probable que el partido los obligue a retrotraer su posición, estos senadores podrían quedar solos en el respaldo al acuerdo negociado, escenario en el que tendrán que hacerse cargo de las explicaciones al electorado del sector por su actuación, un tema nada menor y uno de los argumentos que pesó en el PS para presionar en contra de los acercamientos de Vodanovic y Castro con el Ejecutivo; y, también en posición adoptada por la directiva del PPD.