Un aire de preocupación se instaló el viernes en el mundo empresarial local. Como una especie de déjà vu, representantes del sector exportador local vieron sucederse informaciones provenientes de Estados Unidos sobre aranceles: primero, la Corte Suprema de la mayor economía del mundo declaró inconstitucional las tasas aplicadas a las importaciones por parte de la administración de Donald Trump. Pero, solo un par de horas después, el mismo mandatario abrió la puerta a nuevas alzas.
De hecho, el día sábado insistió en un aumento temporal del tributo ya no a 10% del que habló en la víspera, sino que de 15%, el nivel máximo permitido por la Ley.
Los nuevos impuestos se basan en una norma independiente pero no probada de 1974, conocida como Sección 122, que permite aranceles de hasta el 15%, pero requiere la aprobación del Congreso para prorrogarlos después de 150 días. Un paso inédito, puesto que ningún otro Presidente la ha invocado anteriormente y su uso podría dar lugar a nuevas impugnaciones legales.
Ante ello, la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa), dijo que hasta hoy Chile enfrenta un arancel base general del 10%, “lo que ya representa un desafío relevante para la competitividad de nuestras exportaciones. En un escenario internacional marcado por señales de mayor incertidumbre comercial, es fundamental actuar con prudencia, fortalecer nuestra posición estratégica y anticipar distintos escenarios”.
A su juicio, la decisión de subir los aranceles base a 15%, “sin duda pondrá presión adicional a nuestras exportaciones que quedan afectas a la nueva medida de EEUU según la sección 122 por 150 días”.
Por ello, agregaron que “la negociación de un acuerdo comercial con ese país en los próximos cinco meses para mejorar nuestra situación arancelaria se sitúa como un objetivo central”.
Frutas de Chile dijo que la medida, la cual genera una “condición desigual entre los países exportadores”. Esto, ya que mientras “industrias vecinas ya están finalizando sus envíos al mercado estadounidense, Chile recién inicia su temporada de exportación de uvas de mesa, uno de los productos más expuestos a este incremento”.
Para la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), la subida en 5% de los aranceles “vuelve a tensionar el escenario comercial internacional y agrega volatilidad en un momento donde las cadenas de suministro están especialmente sensibles”.
Lo anterior, dijeron, en un contexto en que industrias como la minería valoran la estabilidad y consistencia, junto con el cumplimiento de contratos y capacidad de respuesta ante cambios externos.
Por ello, consideraron importante “diversificar los mercados de destino de nuestras exportaciones mineras”, junto con “aprovechar los espacios de diálogo bilateral para resguardar el flujo comercial”.
En una línea similar, la Asociación Gremial de Vinos de Chile subrayó que aspectos como estabilidad y certeza son “fundamentales para la planificación de inversiones, contratos de largo plazo y desarrollo de marca, especialmente en una industria que opera con horizontes amplios”. Así, el gremio aseguró que el ajuste arancelario “impacta directamente la competitividad de nuestros productores en un mercado altamente competitivo y sensible al precio”, en un contexto de menos consumo global y ajustes estructurales de la industria.
Tras este análisis, se sumaron al llamado al Gobierno de Chile para “abordar esta situación con prioridad en el marco de la relación bilateral”.
Tal cual lo expuso Sofofa, la Asociación Gremial de Salmoneras en Chile (SalmonChile) subrayó el trabajo constante que ha hecho el sector por fortalecer la relación bilateral. Así, recordaron su participación en septiembre pasado en una misión empresarial a Washington y el diálogo permanente con autoridades chilenas y estadounidenses para abordar la situación arancelaria. Ahora, están atentos a conocer el impacto real de los nuevos aranceles en el rubro.