“América Latina tradicionalmente era el patio trasero de Estados Unidos. Se ha transformado en un laboratorio de ensayo de la rivalidad entre Estados Unidos y China. Ese es un cambio geopolítico mayor que también impacta a Chile”, afirma el Director Centro de Estudios Internacionales UC, Jorge Sahd, quien no duda que ese escenario representa el desafío más relevante en política exterior para el Gobierno que asume este miércoles.
En lo que respecta al vecindario, el académico experto en política y economía internacional plantea que José Antonio Kast puede aprovechar el giro regional a la derecha, “sin embriagarse con esa tendencia”. Por otra parte, no le ve mucho futuro a una ratificación de la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU.
- ¿Qué desafíos representa el convulsionado escenario internacional para el Gobierno entrante?
- Estamos ante cambios geopolíticos acelerados, con un sistema internacional colapsado, donde se utiliza la fuerza en las relaciones internacionales, la militar y la económica, como forma de coerción. Por lo tanto, el próximo Gobierno puede tener un plan, pero tiene que estar preparado para que le cambien las preguntas y, por lo tanto, para ajustarse.
El desafío más complejo que tiene la política exterior chilena es cómo manejar la relación entre EEUU y China. Se trata de nuestros dos principales socios comerciales y la política de aprovechar lo mejor de los dos mundos cada vez será menos sostenible.
- ¿Se necesita actualizar la política de Estado en materia internacional?
- Chile tiene un déficit institucional en esta creciente rivalidad. No tenemos un mecanismo de screening para cierta inversión extranjera, por lo tanto, no tenemos respuestas como Estado para cubrirnos frente a presiones.
Tradicionalmente, nuestra política exterior económica es de apertura comercial, de neutralidad frente a la inversión y de no discriminación de los países, lo cual es importante mantener. Pero seríamos ciegos si no nos damos cuenta de que hoy la geopolítica tiene una incidencia mayor en los negocios.
Entonces, surge la necesidad de avanzar en mecanismos que, primero, identifiquen cuáles son las áreas sensibles o estratégicas de Chile y, segundo, cómo incorporar una variable geopolítica de seguridad nacional que acompañe las evaluaciones tradicionales que ha tenido el país en materia de cumplimiento legal, sectorial y de libre competencia.
Hay que abordar adecuadamente este tema porque el remedio puede ser peor que la enfermedad. Chile tiene que evitar que un mecanismo de screening de inversión extranjera se transforme en control político de la inversión, porque eso sería volver a un debate que Chile superó desde los años ‘70.
“No veo al Gobierno de Kast inmolándose por la postulación de Bachelet” a la Secretaría General de la ONU.
- ¿Qué riesgos trae la falta de ese tipo de mecanismos?
- Tenemos un mundo donde la potencia de los últimos 80 años está siendo desafiada por una potencia emergente. Hoy fueron los cables submarinos, en el pasado fueron los pasaportes, las redes eléctricas, la infraestructura crítica. El próximo Gobierno también enfrentará ese tipo de presiones, por ejemplo, con la ampliación del puerto de San Antonio, que es una licitación que deberá llevarse a cabo este primer semestre.
La gran pregunta es si vamos a seguir navegando e intentando mirar para el lado o si Chile definirá una forma de protegerse mejor y contar con un mecanismo de seguridad económica.
- ¿Hoy el país está al vaivén de la sensibilidad del Gobierno de turno?
- Fue un error que el Presidente Boric personalizara su relación con EEUU por el Presidente Trump y también sería un error si lo hiciera el Presidente Kast.
Chile tiene que tener relaciones de Estado. Entender que su vínculo con EEUU va mucho más allá del Presidente Trump. La avenencia ideológica entre Kast y Trump puede ser una ventaja inicial, pero no es un cheque en blanco porque la política exterior de Trump sigue siendo fundamentalmente transaccional. Si ve afectados sus intereses, no va a tener ninguna duda en presionar a Chile.
Política regional
- En la política regional, Kast llega en un momento en que hay varios gobiernos cercanos a su línea política. ¿Cómo debiera conducirse en ese contexto?
- El Presidente electo debe ser hábil para aprovechar el giro pendular de la región hacia la derecha sin embriagarse con esa tendencia. Tenemos un desafío cada vez más complejo con el crimen organizado, que requiere cooperación y coordinación más allá del signo político del Gobierno de turno.
En el pasado la izquierda lo intentó con Unasur y fracasó. El Presidente Piñera lo intentó con Prosur y duró lo que duró esa permanencia política. Por lo tanto, el desafío del Presidente Kast es cómo construye una agenda regional que trascienda su Gobierno y vaya más allá de los cuatro años.
- ¿Qué expectativas tiene en torno a la candidatura de la Presidenta Bachelet a la Secretaría General de la ONU?
- Su candidatura está debilitada. La situación del cable submarino no contribuye. No veo a EEUU dando su voto y tampoco veo una voz única en América Latina en torno a su candidatura. Costa Rica oficializó la postulación de Rebeca Grynspan. También está la posible candidatura de Rafael Grossi por parte de Argentina. Entonces, más allá de la discusión política interna, veo una candidatura con pocas posibilidades de éxito.
- Entonces, ¿ve alguna posibilidad de que el Gobierno de Kast apoye esta postulación?
- Es altísimo el costo. No veo al Gobierno inmolándose por la postulación de Bachelet.