Fue a fines de los años ‘90 que Nueva Zelanda empezó a incursionar con fuerza en el kiwi amarillo, una variedad traída desde la zona de Indochina que se diferencia del típico fruto verde por su mayor dulzor, tener una piel más suave y ser aún más rico en vitamina C.
Al otro lado del mundo, pero en el mismo hemisferio, Chile miraba con atención el desarrollo del mercado, sobre todo después de que en los ‘80 se viviera un auge del fruto verde en la V, VI y VII región, que posicionaría al país en el Top 5 de mayores exportadores del mundo en la actualidad.
Sin embargo, la variante amarilla no ha vivido el mismo éxito; de hecho, todo lo contrario. Aun así, la cruzada chilena que inició en los años 2000 para lograr cosecharlo continúa, impulsada por el anhelo de competir a la par del país oceánico en el codiciado segmento.
“El kiwi amarillo es un negocio espectacular y Nueva Zelanda es el rey. En Chile llevamos muchos años tratando de producirlo, pero no se ha logrado. Nosotros estamos intentando hacer pruebas con nuevas variedades -amarillas- para que funcionen, porque, a mi modo de ver, las que están presentes hasta el momento, no han sido exitosas. Algunas han logrado mantenerse, pero con superficies súper acotadas y otras directamente no fueron capaces de sobrevivir”, cuenta a DF el gerente general de la gigante agrícola Copefrut, Andrés Fuenzalida.
Según datos del Comité de Kiwi de Frutas de Chile y Fedefruta, de las 144.850 toneladas exportadas del fruto en 2024, solo un 2% correspondieron a amarillos. No solo eso: “En los últimos 25 años se han plantado alrededor de 1.650 hectáreas para dicha variedad, pero a la fecha están productivas solo 250 hectáreas”, revela a este medio el presidente de dicho comité, Carlos Cruzat.
En 2025, Chile aumentó en 1,5% sus toneladas de kiwi exportado, totalizando US$ 321 millones, una de las mejores temporadas de los últimos 35 años.
La principal razón detrás del fracaso tiene nombre y apellido: Verticillum alboatrum. Un hongo endémico presente en Chile que solo ataca a las variedades amarillas del kiwi. A eso se suman, pero en menor medida, las condiciones climáticas del país.
“La industria del kiwi chilena hoy está en fase de evaluación de nuevas variedades de centros genéticos que se adapten al clima y suelo local antes de crecer masivamente, porque buscamos ofrecer kiwi amarillo al mundo, pero con calidad y futuro productivo”, sostiene Cruzat y afirma que se trata de “un mercado muy atractivo, donde el fruto se comercializa a un valor 30% superior que el verde”.
Según fuentes agrícolas contactadas por DF, además de Copefrut, compañías como Greenvic, Frusan y otras grandes productoras del kiwi común, llevan décadas probando. El optimismo se sostiene también gracias a los contados casos de éxito, que la misma industria llama “los sobrevivientes”: la familia Urenda en Limache, de la mano del agrónomo Gonzalo Urenda; Frutícola San Alberto, en Pelequén, de Samuel Lira; y un productor de Subsole en Santa Cruz. Todos, han logrado cepas amarillas diferentes.
“Es un mercado riesgoso, donde los que han entrado han perdido millones de dólares, pero el anhelo de dar con la tecnología y encontrar una variedad resistente al clima chileno y tolerante al hongo, es un desafío y una locura que motiva, así como tantas otras que han construido la fruticultura chilena. Las empresas no van a detenerse”, dice un conocedor de la industria.

El presidente del Comité -que agrupa a 220 productores- agrega: “Hemos insistido porque el kiwi amarillo representa una oportunidad relevante, no solo por su atractivo comercial, sino porque responde a una demanda concreta en ciertos mercados. Esa necesidad, además, seguirá creciendo, por lo que es clave prepararnos para atenderla con una mirada de mediano y largo plazo”.
Asimismo, Cruzat marca que las experiencias exitosas en el país “demuestran que el camino es viable”.
“Si Chile logra consolidar una producción exitosa de kiwi amarillo, competitiva y consistente en el tiempo, sin duda puede transformarse en un competidor relevante a nivel global (...) Chile tiene una posición estratégica, ya que posee una reputación consolidada, junto con Nueva Zelanda, los únicos proveedores de esta fruta en el hemisferio sur”, dice Cruzat.
El kiwi verde
La pandemia significó un revival para la industria del kiwi verde chileno, que entre 2010 y 2020 sufrió la destrucción del 50% de su superficie debido a una plaga por la bacteria PSA. La ola saludable que gatilló el Covid ayudó a posicionar las propiedades del fruto más allá de sus propiedades digestivas, llevando a disparar sus ventas hasta un 30% en supermercados internacionales.
Hoy, mientras la oferta exportable en el mundo crece a un ritmo menor a la demanda, los principales mercados que reciben kiwi chileno son Europa, destacando Países Bajos, Inglaterra, España y Rusia; Estados Unidos, Brasil, India y Arabia Saudita.
El 2025, Chile aumentó en 1,5% sus toneladas de kiwi exportado, totalizando US$ 321 millones FOB y ubicándose como una de las mejores temporadas de los últimos 35 años, detalla Cruzat.
El sector quiere seguir creciendo. Si hoy el país cuenta con 6.500 hectáreas adultas plantadas, para 2030 se proyecta la incorporación de 6.000 nuevas hectáreas.