Ante la polémica por el bono que habría recibido el Presidente Gabriel Boric por cumplimiento de metas, el exsubsecretario de Hacienda y decano de Economía y Negocios de la Universidad San Sebastián, Alejandro Weber, planteó este viernes que la discusión pública ha dejado fuera un dato clave: este mecanismo no es nuevo y ha operado transversalmente en La Moneda desde el Gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle.
Sin embargo, el sistema ya tiene los días contados y desde la próxima administración estos incentivos “van a desaparecer”, explicó el economista en entrevista que mantuvo con T13 Radio.
Durante la conversación, Weber -quien integró la Comisión para la Fijación de Remuneraciones del Estado (también conocida como “38 bis”), encabezada por el exministro de Hacienda Felipe Larraín- abordó el diseño de estos bonos, la lógica salarial del sector público y el debate que abrió la Dipres en torno a incorporar un ajuste cíclico del cobre en el cálculo del déficit estructural.
Todo, en la antesala de la llegada de Jorge Quiroz a Teatinos 120, el cual desde el 11 de marzo tendrá la díficil misión de ordenar las cuentas del país y reasignar recursos a un programa que pretende controlar la inmigración irregular y el refuerzo de la seguridad.
Weber explicó que el cambio de fondo ya estaba en marcha y que la primera gran definición institucional se adoptó en septiembre de 2024, en el marco del mandato constitucional que obliga a contar con un nuevo sistema de remuneraciones con antelación al inicio del siguiente gobierno. “Esto es vinculante, es una comisión que tiene el mismo rango que el Banco Central, es autónoma y es de rango constitucional. Por lo tanto, lo que define esto es una fijación que puede incluso modificar leyes preexistentes. Y lo que hace es fijar las remuneraciones de las autoridades y establecer un sistema simple”, detalló.
En esa línea, defendió que ciertos cargos críticos requieren remuneraciones acordes a su responsabilidad, pero dentro de un marco de austeridad. “Por ejemplo, el ministro de Hacienda, tiene que administrar 1/4 de la economía (...) no es razonable que el ministro de Hacienda perciba una remuneración baja, pero la remuneración en el Estado debe ser austera”.
El corazón de su crítica, eso sí, apuntó al incentivo anual asociado a metas (recibido por Boric), al que calificó como un diseño “perverso”.
“Los estándares de cumplimiento están entorno al 100%. Esto no pasa en ninguna institución, no pasa en el sector privado. Y lo más grave de todo es que esto representa el 15% de la remuneración anual de un funcionario público. Entonces, cuando tú tienes por ley que potencialmente un funcionario público puede perder hasta el 15% de su remuneración, obviamente que las metas que se fijan son bajas. Las definen los propios funcionarios públicos, las propias autoridades del momento y luego profecía autocumplida, se terminan cumpliendo esos estándares”.
Según Weber, el problema no es solo el costo fiscal, sino el incentivo que genera el sistema: “Los incentivos del sector público no son a ganarse el bono, sino a no perderlo”. A su juicio, las autoridades deben cumplir bien su trabajo sin necesidad de premios adicionales, concluyendo que este era un "sistema perverso y que no funciona”.
Ajuste cíclico del cobre
Weber también se refirió al informe de Dipres conocido este jueves, que abrió el debate sobre ajustes a la regla de Balance Estructural. Según el documento, cerca del 60% de la brecha entre el déficit efectivo (-2,8% del PIB) y el estructural (-3,55%) se explicaría por un ajuste cíclico ligado a los traspasos de Codelco al Fisco.
El decano subrayó que, aunque cada Gobierno fija sus énfasis, hay “líneas gruesas” que se repiten, en particular en torno a proyecciones de ingresos y gasto permanente. En ese contexto, mencionó que existe consenso entre macroeconomistas sobre la necesidad de ajustar la forma en que se contabilizan los ingresos del cobre en el largo plazo, controlando componentes cíclicos, y advirtió sobre confusiones recurrentes entre déficit efectivo y estructural.
Sin embargo, Weber explicó que una cosa era el déficit efectivo -el balance del año con ingresos y gastos del momento- y otra es la mirada de largo plazo asociada a la regla fiscal, que busca que gastos permanentes se sostengan en ingresos permanentes. En su diagnóstico, el desvío estaba muy por encima de la meta original de 1,1%, indicando que representaba “una diferencia masiva”.
“Siempre los gobiernos han incumplido la regla fiscal. Lamentablemente ha sido una tónica, pero no en esta magnitud y lo que ha pasado de manera sistemática es que hemos proyectado ingresos que no existen y hemos comprometido gastos permanentes en relación a esos ingresos”.
Y agregó: “Pareciera que el Gobierno ha actuado todos estos años como si la reforma tributaria se hubiese aprobado, pero la verdad es que no es así”, lo que -según relató- terminó presionando aún más el déficit.
Desafío en Hacienda
Con Quiroz ad portas de asumir la cartera del Ministerio de Hacienda, Weber anticipó que el desafío no será solo cuantitativo, sino también institucional: “La pega del ministro no solamente va a ser realizar este ajuste fiscal, que ya hay consenso y, que lamentablemente hay que hacerlo, porque tiene que ser masivo, sino también recuperar la credibilidad sobre la institucionalidad fiscal que lamentablemente se ha perdido”.
Y cerró con una advertencia sobre la magnitud del esfuerzo de recotar US$ 6 mil millones: “Yo creo que tiene que ser más, pero en más tiempo, hasta US$ 8 mil millones durante los cuatro años, y aún así no va a ser suficiente”.