El gigante minoritsta estadounidense Walmart encendió las alertas sobre el deterioro del consumo en el país del norte, en medio del aumento de los precios de los combustibles y de nuevas presiones inflacionarias vinculadas al conflicto en Irán, un escenario que ya comienza a afectar tanto a sus clientes como a su propia operación logística.
La mayor cadena minorista del mundo informó este jueves que los consumidores estadounidenses están reduciendo el volumen de gasolina que compran en sus estaciones de servicio, una señal que la compañía interpreta como un reflejo directo del estrés financiero que enfrentan los hogares.
“Eso es un indicio de tensión”, afirmó el director financiero de Walmart, John David Rainey, durante la conferencia con analistas tras la entrega de resultados trimestrales.
Según explicó la firma, por primera vez desde 2022 -cuando la invasión rusa a Ucrania disparó los precios internacionales del petróleo- los clientes están cargando menos de 10 galones por visita en las bencineras de Walmart en Estados Unidos.
El encarecimiento de la energía también golpeó las operaciones del grupo. Walmart indicó que el aumento del combustible afectó en 2,5 puntos porcentuales el crecimiento de su utilidad operativa durante el trimestre terminado en abril. Las ganancias operativas aumentaron 5%, hasta US$ 7.500 millones, cifra que quedó por debajo de las expectativas del mercado.
El desempeño del retailer es seguido de cerca por inversionistas y economistas, dado que su escala -miles de tiendas y cientos de millones de clientes- lo convierte en un termómetro relevante de la salud del consumidor estadounidense.
Aun así, Walmart continuó captando clientes atraídos por precios más bajos. Las ventas comparables en Estados Unidos crecieron 4,1%, superando las proyecciones de analistas.
“Cuando observo al consumidor, especialmente aquí en Estados Unidos, nos dicen que sienten cierta presión y que buscan en Walmart una buena relación calidad-precio”, sostuvo el CEO de la compañía, John Furner.
La empresa explicó que, hasta ahora, ha absorbido gran parte del incremento de los costos de combustible para evitar trasladarlos completamente a los consumidores. Sin embargo, advirtió que esa estrategia podría volverse insostenible si persiste el actual escenario de altos costos energéticos.
“Si este entorno se mantiene, prevemos una inflación minorista algo mayor en el segundo trimestre y durante la segunda mitad del año”, dijo Rainey.
La advertencia golpeó a Wall Street. Las acciones de Walmart llegaron a caer 7% durante la jornada, borrando cerca de US$ 72.000 millones en valor bursátil. Otras cadenas del sector también retrocedieron: Target perdió 1,7% y Kroger cayó 2,6%.
Pese al menor consumo individual de combustible, Walmart destacó que Sam’s Club -su cadena de clubes de membresía- registró un aumento de clientes en estaciones de servicio, con un crecimiento de 12% en las ventas de galones durante mayo, en contraste con la caída generalizada del sector.
En términos consolidados, los ingresos de Walmart aumentaron 7,3% anual, hasta US$ 177.800 millones, unos US$ 3.000 millones por encima de lo esperado por el consenso recopilado por Visible Alpha.
En tanto, el comercio electrónico continuó siendo uno de los principales motores del crecimiento. Las ventas online avanzaron 26%, en medio de la fuerte competencia con Amazon por las entregas rápidas a domicilio.
En Sam’s Club, donde recientemente se implementaron entregas en una hora, los despachos desde bodegas crecieron más de 90% en el trimestre. Sin embargo, la empresa reconoció que ese crecimiento también elevó los costos operacionales asociados a logística y distribución.
Walmart aseguró además que ganó participación de mercado tanto en alimentos como en mercancía general, categoría que incluye vestuario y artículos para el hogar y que registró su mayor expansión en cinco años.
Rainey agregó que los mayores reembolsos tributarios asociados a la reforma impulsada por el Presidente Donald Trump también ayudaron a sostener el consumo en algunas categorías.
La compañía mantuvo sin cambios sus proyecciones para el ejercicio fiscal, estimando un crecimiento de ventas netas de entre 3,5% y 4,5%, junto con un avance del resultado operativo ajustado de entre 6% y 8%.
No obstante, analistas de BNP Paribas advirtieron que las perspectivas de crecimiento operativo para el segundo trimestre -entre 7% y 10%- podrían anticipar futuras alzas de precios en tiendas.