Click acá para ir directamente al contenido
Editorial

La factura del estancamiento

Por: Equipo DF

Publicado: Miércoles 4 de febrero de 2026 a las 04:00 hrs.

El mandato de Gabriel Boric cerrará su período como el segundo Gobierno con el peor crecimiento desde el retorno de la democracia. Con un resultado promedio anual de 1,9% -solo por sobre el 1,8% del segundo Gobierno de Michelle Bachelet-, aunque la actual administración ha insistido en que entregará una economía normalizada, lo cierto es que la expansión de 2,3% registrada en 2025 confirma que el país sigue avanzando a un ritmo insuficiente para generar empleo de calidad y fortalecer su base productiva.

El cúmulo de iniciativas que legará el Gobierno difícilmente son un cambio fundamental en la vida de las familias.

Tras cuatro años de ejercicio para los que se prometieron reformas estructurales, el legado del Gobierno se puede resumir en un cúmulo de normativas que difícilmente por sí solas significan un cambio fundamental para la vida de las familias. En un cuadro de magro crecimiento que no logró despegar del nivel tendencial y una tasa de desempleo que se ha mantenido durante tres años por sobre 8%, los logros más relevantes se enmarcaron en la agenda laboral, aunque con costos paradojales. La aprobación de la reforma de pensiones -aunque lejos del diseño original que prometía terminar con las AFP-, la puesta en marcha de normativas como la Ley Karin, la de 40 horas y el aumento del salario mínimo terminaron encareciendo los costos laborales y de contratación. En materia de cuentas públicas, la factura no es mejor, con un tercer año que se encamina a incumplir la meta de déficit fiscal, serios riesgos de alcanzar el límite del nivel prudencial de deuda, y prácticamente sin recursos en el Tesoro Público, donde los activos líquidos apenas se empinaron a US$ 46 millones en 2025, el nivel más bajo en 15 años.

En ese marco, el Banco Central informó que la actividad económica de diciembre se expandió 1,7%, tras lo cual 2025 habría cerrado con un alza 2,3%. La cifra no solo estuvo por debajo de las proyecciones del organismo (2,4%) y del Informe de Finanzas Públicas (2,5%), sino muy distante de los años de bonanza de los Gobiernos de Patricio Aylwin (7,4% promedio) y Eduardo Frei (5,5%). La capacidad de crecimiento durante el Gobierno de Boric se vio limitada por los efectos de los retiros previsionales durante el segundo mandato de Sebastián Piñera -apoyados por un amplio espectro político-, y que llevaron a la mantención de una política monetaria contracíclica para contener la inflación; políticas desalineadas con la productividad que elevaron los costos de contratación; burocracia estatal, en parte corregida con la Ley de Permisos Sectoriales, e incertidumbre como freno a la inversión.

Con todo, los análisis expertos pronostican espacios para un mejor desempeño en 2026, con proyecciones que van desde 2,5% a 2,7%. Aun así, se trata de cifras todavía bajas para un país con un mercado laboral debilitado, informalidad que supera el 26%, cuentas fiscales tensionadas y una pobreza por ingresos que se mantiene por sobre 17%.

El cambio de ciclo político abre la oportunidad de ordenar prioridades. Reactivar el crecimiento exige avanzar en educación y capital humano, modernizar infraestructura rezagada frente a riesgos climáticos crecientes, recomponer un marco laboral que incentive el empleo formal y restablecer disciplina fiscal. Las señales anunciadas en materia de permisos, rebajas tributarias y reducción de burocracia pueden ayudar, pero su impacto dependerá de una agenda productiva clara, capaz de elevar productividad, inversión y bienestar de manera sostenida.

Te recomendamos