La inteligencia artificial (IA) se entrena en la nube, pero se construye sobre la tierra. Cada data center necesita cables, transformadores, baterías, agua. Y en ese eslabón, quizás, el menos glamoroso de la cadena, aparece América Latina.
Aunque la región no diseña los chips ni desarrolla los modelos de IA, concentra el 35% del cobre mundial, el 56% del litio y el 47% del molibdeno. Sin esos minerales no hay revolución tecnológica que se pueda sostener.
La pregunta que empieza a rondar en el mercado financiero es si esa estratégica posición se traducirá, esta vez, en valor para las bolsas de la región. LarrainVial y DVA Capital coinciden en el diagnóstico: la oportunidad es real y distinta a la de ciclos anteriores, pero no está garantizada.
"Efectivamente, la región está en el primer eslabón de la cadena de valor tecnológica", dijo a DF la gerenta de estudios de LarrainVial, Florencia Stefani.
"No desarrolla los algoritmos, no fabrica los chips, no construye los modelos de lenguaje. Pero tiene algo que ninguna de esas industrias puede reemplazar: los minerales sin los cuales nada de eso existe", destacó.
Factor geopolítico
Históricamente, la posición de la región es de dependencia. Sudamérica extrae y exporta el mineral en bruto, mientras el valor agregado se captura en otro lado del mundo. Actualmente, China controla el 60% del procesamiento mundial de litio y el 40% del de cobre. Pero la geopolítica -advirtió Stefani- cambió el tablero.
"Los conflictos de los últimos años, como también la tensión entre EEUU y China, han hecho replantearse las cadenas de suministro a nivel global. Por primera vez, los gobiernos de occidente necesitan activamente a esta región". Y para que la posición sea de poder "va a depender de si la región logra capturar esa palanca o no", sostuvo.
Por su parte, el co-head del departamento de estudios, de DVA Capital, Felipe Mercado, aterrizó el punto a Chile: "No diseñamos chips ni entrenamos modelos. Pero la IA no es solo digital, es profundamente física. El cobre es el sistema circulatorio de un data center".
Asimismo, indicó que "el problema no es exportar commodities; el problema es hacerlo mal, con baja productividad, sin instituciones, sin capturar el valor. La pregunta correcta no es cómo dejamos de ser exportadores de materias primas, sino cómo usamos ese piso para ir sumando capas encima".
Lo que el mercado aún no paga
Para Stefani, los precios actuales de las acciones mineras y energéticas de la región incorporan el cobre de hoy y el crecimiento proyectado, pero "nada más que eso". Lo que falta por descontar, planteó, es la convergencia de dos fuerzas: una externa, con perspectivas favorables para el cobre, el litio, el oro y la plata, que sostendrían términos de intercambio históricamente altos y otra interna, donde los giros políticos y de reformas en Chile, Perú y Colombia podrían mejorar las expectativas de inversión.
"El mercado está pagando lo que ve hoy. Todavía no está pagando lo que esta región puede llegar a ser si los factores externos e internos se alinean", resumió.
Aquí aparece la paradoja para muchos actores del mercado y que atraviesa toda la conversación en el mercado: Chile produce el 23% del cobre mundial, pero no tiene una minera de cobre pura e invertible en el IPSA. "Para acceder directamente al cobre desde la región, hay que ir a Lima: Southern Copper, Buenaventura, Cerro Verde", admitió Stefani.
Por ello, LarrainVial ve tres vías para capturar el ciclo. La acción de SQM, porque es "la apuesta más directa al litio desde Chile". Los bancos, como el proxy más líquido del ciclo económico que genera la minería, es decir, se favorecería de un cobre alto, mejores términos de intercambio, más confianza, y por ende, más crédito. Por último, Latam Airlines, que, sin ser minería, podría capturar el ciclo de crecimiento regional con una estructura de costos más liviana que la prepandemia.
¿Y si Codelco se listara? El IPSA pasaría "de tener exposición indirecta al cobre -vía bancos, utilities y retail- a tener directamente la tesis de inversión más relevante de Chile para la próxima década", con flujos pasivos y activos activándose en simultáneo, sostuvo LarrainVial.
El banco de inversión planteó que el obstáculo es político y las probabilidades de que esto ocurra son muy bajas. Aun así, Stefani dejó la cifra sobre la mesa: el cobre es el 11% del PIB y no tiene representación directa en la bolsa. "Chile tiene una deuda pendiente entre lo que produce y lo que ofrece al mercado de capitales", afirmó.
Los riesgos
El riesgo de que Chile se quede fuera del mencionado eslabón podría ser "alto", según el análisis de Stefani porque a su juicio, hoy no existe la inversión ni las ventajas competitivas para dar paso de extraer a procesar cobre y otros minerales exigidos por el mercado IA.
En el boom anterior del cobre, la localización del procesamiento se decidía por costo "y en ese juego, China ganó siempre", afirmó Stefani.
La diferencia es que ese modelo generó un problema de seguridad estratégica para occidente, y América Latina -históricamente ajena a los grandes conflictos- "es un destino confiable para invertir, y eso hoy vale más que antes", añadió, indicando que, si bien es una condición necesaria, no es suficiente si no existe competitividad tributaria, institucional y regulatoria.
En esa línea Mercado indicó que el riesgo no es seguir exportando cobre, sino "que otros capturen los eslabones intermedios que Chile podría capturar con sus mismas ventajas". Y ejemplificó a Costa Rica, que se enganchó a la cadena de semiconductores de EEUU sin dejar de exportar fruta.
Mientras tanto, en Santiago los data centers se arriendan antes de terminar de construirse y prácticamente no queda capacidad disponible. "Hay quienes dicen que los datos respaldados por energía limpia pueden ser el 'nuevo cobre' de Chile, solo el tiempo lo dirá", finalizó.