En el deporte, las fortunas suben y bajan. Sirva de ejemplo el desempeño de Alemania en el Mundial de este año o, desde otra perspectiva, el de Cabo Verde. Pero hay una constante: los aficionados pegados a las pantallas y, como consecuencia, los medios de comunicación acaparando la mayor parte del dinero que genera. Durante años, eso otorgó el dominio financiero a un grupo de emisoras tradicionales y compañías de cable, incluidas la BBC y Sky Sports en el Reino Unido, NBC Sports de Comcast y CBS Sports de Paramount Skydance en los Estados Unidos.
Últimamente, plataformas de streaming como Amazon Prime han intensificado la competencia. Este cambio incluye la transmisión de partidos de la NFL en Netflix y de la Fórmula 1 en Apple en Estados Unidos. Según informan, Netflix y YouTube, de Alphabet, se encuentran entre las empresas que buscan los derechos de transmisión en Estados Unidos para las próximas dos Copas Mundiales de la FIFA. La fragmentación no agrada a los aficionados al deporte, quienes se ven obligados a pagar más por múltiples suscripciones. Sin embargo, como señalan los analistas de Bernstein en un informe reciente, se están produciendo cambios entre bastidores. Los espectadores tendrán más oportunidades de pasar de suscripciones costosas y horarios rígidos a transmisiones más personalizadas.
La idea de contenido interactivo tipo "elige tu propia aventura" no es del todo nueva. Las plataformas de streaming chinas permiten a los espectadores adaptar las series a sus propios gustos; centrándose, por ejemplo, en su actor favorito. Fuera de la República Popular China, han pasado ocho años desde el lanzamiento de Black Mirror: Bandersnatch, la experiencia interactiva de Netflix.
La IA facilita enormemente la personalización y la difusión de contenido. Además, reduce drásticamente los costos: las voluminosas cámaras y equipos se reemplazan por alternativas más ligeras. La nube elimina la necesidad de salas de control, kilómetros de cable y enlaces satelitales. Los bots, que recopilan información y estadísticas, sustituyen a los costosos expertos. El PGA Tour, organizador de los circuitos de golf, implementó la tecnología de Amazon para reducir los costes en un 95 %.
Fragmentos de contenido como resúmenes, perfiles de apuestas y demás, cuestan literalmente unos céntimos. Para los aficionados al deporte, esto ofrece mucho más: repeticiones en directo de los partidos, múltiples ángulos de cámara nuevos e historias entre bastidores de los jugadores. Los espectadores pueden seguir a sus futbolistas favoritos al gimnasio, escuchar cuál es su rutina preferida antes de los partidos y verlos relatar momentos clave.
En definitiva, poco impide que la FIFA y organizaciones similares colaboren con empresas tecnológicas para llevar los partidos directamente al consumidor, tal como el comercio electrónico lo ha hecho con el sector minorista. Dada la popularidad del deporte, esto supondría un duro golpe, lo que explica por qué la vieja guardia de los propietarios de derechos deportivos quiere preservar el statu quo.