Las bolsas se tranquilizaron un poco este miércoles, a medida que los traders buscaron un punto de equilibrio tras las ventas globales causadas por la campaña militar de Estados Unidos e Israel contra Irán y sus aliados en Medio Oriente.
El S&P IPSA remontó 2,4% hasta los 10.494,97 puntos, lo que representa un freno a las violentas caídas que sufrió en la jornada anterior, y que lo llevaron a perder momentáneamente los 10.000 puntos. Bci (8,1%), Cenco Malls (6,3%) y CMPC (4,9%) lideraron la recuperación.
"Este es un movimiento que calza con una lectura típica de reversión táctica cuando se disipa parte del shock externo. El mercado local recoge el cambio de tono internacional, disminuye la percepción de riesgo geopolítico y los flujos vuelven parcialmente hacia la renta variable", escribió la analista de mercados de XTB Latam, Emanoelle Santos.
3% había caído la bolsa este lunes y martes.
Post turbulencias
Al cierre de Wall Street, el Nasdaq subió 1,3%, el S&P 500 ganó 0,8% y el Dow Jones creció 0,5%. Previamente, en Europa, el continental Euro Stoxx 50 aumentó 1,7% y el FTSE 100 de Londres sumó 0,8%.
"La reciente caída de las acciones internacionales podría representar un punto de entrada atractivo para los inversionistas a largo plazo. Creemos que las oportunidades son especialmente atractivas en las acciones internacionales de pequeña y mediana capitalización, junto con las de mercados emergentes en general", publicó el estratega de inversiones en Edward Jones, Brodk Weimer.
"Históricamente, las alzas repentinas del petróleo vinculadas a conflictos geopolíticos han tendido a ser de corta duración, y la Administración de Información Energética de EEUU prevé que la producción mundial de petróleo supere al consumo en los próximos dos años, lo que podría limitar el auge sostenido de los precios", argumentó.
Los futuros del petróleo Brent se estabilizaron cerca de US$ 82 por barril este miércoles, tras escalar 12% desde que estalló la guerra, y el dólar devolvió una parte de sus recientes alzas tanto en Chile como a nivel global.
Según Santos, "la moderación del crudo se vincula con señales de mayor disposición a asegurar el tránsito en Medio Oriente, lo que reduce el escenario de interrupción logística prolongada, y con reportes que apuntan a un posible acercamiento entre Irán y EEUU para encauzar el fin del conflicto".
Según el reportaje del New York Times, agentes del Ministerio de Inteligencia de Irán acudieron tras bambalinas a contactarse con la CIA estadounidense el domingo, un día después de que comenzaran los ataques, aunque escépticos de que cualquiera de las dos partes estuviera lista para cerrar un acuerdo en ese momento.
Sin embargo, Irán calificó de "pura falsedad" estos reportes. "No confiamos en los estadounidenses y no tenemos intención de negociar con EEUU", aseveró el consejero del fallecido líder supremo Alí Jamenei, en declaraciones transmitidas por la televisión estatal iraní.
En cualquier caso, los traders vieron que la economía estadounidense estaba en muy buena forma antes de que estallara la guerra: el índice ISM de servicios de febrero superó con creces los pronósticos gracias a la expansión de las nuevas órdenes, y vino junto con la bienvenida noticia de que los precios pagados resultaron ser más suaves de lo esperado.
También siguieron de cerca la activa gestión de Washington para calmar los temores sobre el suministro energético. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, dijo a la cadena CNBC que EEUU hará "una serie de anuncios" para apoyar al comercio energético en el Golfo Pérsico.
Esto, como continuación de lo prometido por Donald Trump en la tarde del martes. El mandatario ofreció seguros contra riesgo político y escolta naval de la Armada a los cargueros que busquen cruzar el estrecho de Ormuz, aunque el público acogió esto con dudas sobre la viabilidad de la propuesta, y los precios del petróleo se moderaron sólo un poco.
Al cierre de la jornada asiática, por otro lado, lo que predominó fue el mal ánimo del martes, y por ende el japonés Nikkei se hundió 3,6%, el hongkonés Hang Seng perdió 2% y el CSI 300 de China continental retrocedió 1,1%.