La tradicional firma gastronómica Pollo Stop tiene nuevo dueño. Se trata del grupo Tarragona, la cadena chilena de origen español de comida rápida especializada en productos elaborados con pollo frito y empanadas, ligado a la familia Batlle y que maneja casi 100 locales.
Pollo Stop era parte del grupo Unifood, conglomerado de propiedad del fondo Mesoamérica con sede en Costa Rica, que se encuentra en una compleja crisis financiera. De hecho, sus otras dos emblemáticas empresas (su heladería Ice Cream, que operó bajo la marca Savory, y la cadena Pedro, Juan y Diego) se encuentran en proceso de quiebra por millonarias deudas.
Unifood intentó vender sin éxito ambas empresas. En el caso de Pollo Stop, llegó a un acuerdo con su antiguo archirrival Tarragona, valorado en poco más de $ 520 millones.
A fines de enero pasado, la empresa ligada a la familia Batlle (fundada en 1973) presentó a Unifood y al comité de acreedores de Pollo Stop su oferta formal y vinculante para la adquisición de determinados activos, excluyendo explícitamente la cesión universal de derechos u obligaciones; sucesión legal, económica, laboral o tributaria; ni asunción de pasivos, contingencias o responsabilidades del vendedor.
La oferta comprendió la adquisición del activo fijo y del inventario asociado a Pollo Stop, respecto de: la Bodega El Pinar y los locales Mall Vivo Coquimbo, Mall Curicó, Mall Plaza El Trébol, Mall Open La Calera, Mall Parque Arauco, Santa Isabel y Mall Portal Temuco. También incluyó las franquicias asociadas a los locales de Rancagua, Dragón de Oro, Mall Arauco Coronel y Mall del Centro Concepción, y la cesión exclusiva de las marcas Pollo Stop y Fajita Express (que también fue parte del portafolio de Unifood).
La venta de activos fijos se cuantificó en poco más de $ 252 millones; el derecho de llave por uso de instalaciones en $ 120 millones; la cesión de la marca Fajita Express en $ 10 millones y la de Pollo Stop en $ 96 millones.
El veedor Patricio Jamarme propuso el pago de $ 300 millones en créditos laborales (casi 90 personas), $ 43 millones para sus honorarios y $ 40 millones para futuros repartos, entre otros ítems.
Ante la consulta de Diario Financiero, desde Unifood señalaron: “Logramos concretar un avance relevante en el proceso, con la venta de equipos y la cesión de arriendos de los locales propios de Pollo Stop. Se finiquitó a la totalidad de los trabajadores conforme a la normativa vigente y la marca fue traspasada, asegurando además la continuidad de giro para los franquiciados”.
El grupo Tarragona explicitó en su oferta de compra que la eventual continuidad operacional de determinados locales bajo las marcas adquiridas obedecerá exclusivamente a decisiones comerciales y no podrá ser interpretada como continuidad jurídica, económica o laboral del vendedor.
Este conglomerado no fue el único que presentó una oferta de compra por activos de Pollo Stop. El interventor también recibió una propuesta por parte del grupo La Virgen, la cual fue rechazada por la comisión de acreedores.
Lo que fue
Con esta operación de venta, el grupo Unifood se quedó solo con la cadena de 44 tiendas de conveniencia XS Market.
Cuando Mesoamérica tomó el control de Unifood en 2016 (tras adquirir la sociedad al empresario chileno Jacques Albagli), el conglomerado manejaba 300 puntos de venta y empleaba a unas 4.500 personas.
El declive del grupo gastronómico comenzó con la crisis social de 2019 y luego la pandemia, según el propio holding, el que inicialmente había logradi acuerdos de reorganización judicial para sus empresas Pollo Stop, Cuatro SpA (con la que manejaba Pedro, Juan y Diego) e Ice Cream (con la que operaba las heladerías con la marca Savory, propiedad de Nestlé). El grupo logró refinanciar pasivos por $ 45 mil millones.
No obstante, en cada proceso judicial acreedores acusaron el incumplimiento del acuerdo de reorganización.
El golpe de gracia llegó el pasado 15 de diciembre, cuando Nestlé envió a la sociedad Ice Cream una carta de término unilateral del contrato que permitía el uso de la tradicional marca Savory en sus heladerías.
A fines de enero de este año, Unifood presentó a la justicia las solicitudes de liquidación forzosa de Ice Cream y Cuatro SpA, las que empleaban a poco más de mil trabajadores. “Circunstancias externas a nuestra voluntad impidieron la continuidad operacional de dichas compañías y frustraran los procesos de venta que se encontraban en curso”, justificó el conglomerado.