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La paradoja IA: Más riesgo, más trabajo, menos seguridad.

Por: Columna de Opinión

Publicado: Lunes 23 de febrero de 2026 a las 00:00 hrs.

<p>Alexis Osses Valenzuela, Subgerente Estrategia Bci Corredor de Bolsa </p>

Alexis Osses Valenzuela, Subgerente Estrategia Bci Corredor de Bolsa

La volatilidad actual de los mercados no puede atribuirse solo a lo financiero; incluso puede ser existencial. En el mercado vemos inversionistas digiriendo datos mixtos, con cierta ansiedad provocada por la Inteligencia Artificial (IA).  No necesariamente lo que vimos en Terminator con Skynet, sino la obsolescencia tan temprana ante la posibilidad de que un robot haga su trabajo más rápido y barato. ¿Cuáles son algunos de esos miedos?

En el mundo de las inversiones, una IA capaz de procesar información infinita debería, en teoría, llevar la incertidumbre al mínimo y, con ella, incluso la volatilidad. Si un algoritmo pudiera ajustar un modelo para calcular el precio objetivo de una empresa en nanosegundos, eliminando el sesgo emocional, ¿Llegaríamos al "precio perfecto"? La realidad es más compleja.  Una IA entrenada con datos pasados podría subestimar los "cisnes negros" (eventos impredecibles de gran impacto), y, si todos los algoritmos actúan al unísono, podría aumentar la volatilidad, con "flash crashes" más frecuentes, rápidos y violentos.

En el mercado laboral, el desempleo en el sector tecnológico de EE.UU. subió en enero, con una pérdida de 20.100 puestos de trabajo. Pero un estudio de Harvard Business Review (febrero-2026) reveló que la IA “no nos hace trabajar menos”, sino “trabajar más y más rápido”. El hallazgo es que la IA crea una "paradoja en la productividad", en lugar de liberar tiempo, la IA usa cada minuto disponible con más tareas, asignando incluso las que antes no hacíamos. Por ejemplo, hoy vemos analistas haciendo diseños o diseñadores escribiendo códigos, con lo cual tendremos un mercado laboral futuro con roles más difusos, donde quien sepa usar la IA no solo mantendrá su trabajo, sino que además trabajará el doble.

Por último, si aceptamos la tesis de que la IA reemplazará a contadores, abogados y analistas por ser "más eficientes y objetivos", ¿Por qué detenernos ahí? Si la IA es capaz de procesar millones de datos legales, históricos y sociales para optimizar el bienestar común sin sesgos ideológicos ni corrupción, ¿No crearía una IA leyes más justas, rápidas y orientadas al bien común? La pregunta suena radical, quizás absurda, pero es una verdad incómoda. Nuestras instituciones legislativas están intentando correr la última versión de OpenAI sobre un sistema operativo Windows 95. Quizás la verdadera volatilidad futura no venga de los mercados, sino del choque entre una ciudadanía digital y una política analógica que se niega a ser optimizada.

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