Como en muchos países alrededor del mundo, la caída de la natalidad sigue consolidándose como uno de los desafíos demográficos más relevantes para Chile. Y, según una nueva medición del Centro de Estudios Públicos (CEP), existen diversos factores que influyen tanto en el número de hijos que las personas consideran ideal tener como en las razones para hacerlo o no.
Los resultados muestran que casi tres de cada 10 personas (30%) no tienen hijos. La cifra, sin embargo, esconde diferencias importantes por edad: entre los jóvenes de 18 a 29 años, el porcentaje sin hijos escala a 77%, mientras que entre quienes tienen 60 años o más es menos de 9%.
Pero frente a esto, cuando se consulta por el número ideal de hijos, emerge una realidad distinta. Solo un 11% admite que habría querido no tenerlos, mientras que la opción más mencionada -por un 38%- corresponde a dos. Esta cifra sube a 48% entre los jóvenes.
Además, cerca de 36% de encuestados declara que le habría gustado tener tres o más hijos.

Pero ¿a qué se debe la brecha entre las expectativas y la cantidad de hijos a la que aspiran las personas? De acuerdo con la encuesta, la educación parece moldear las motivaciones asociadas a la maternidad y paternidad.
Entre quienes cuentan con educación superior, el 44% señala no tener hijos, mientras que otro 21% es padre/madre de solo uno. En contraste, entre aquellos con enseñanza media incompleta, apenas 12% no tiene hijos y una proporción importante se concentra en familias más numerosas, un 22% con cuatro niños/as o más.
La diferencia también se aprecia al consultar por el número ideal de descendencia. Aunque la opción predominante en todos los niveles educativos son dos hijos, esta preferencia es especialmente fuerte entre quienes poseen enseñanza superior, donde alcanza el 42%. En este grupo, solo 10% considera ideal cuatro o más; mientras que quienes no terminaron la enseñanza media, sube a 27%.
Las personas con más estudios también tienden a manifestar con más frecuencia que la crianza implica costos en términos de autonomía personal. Un 48% está de acuerdo con la afirmación de que tener hijos interfiere mucho en la libertad de los padres, porcentaje superior al registrado entre quienes poseen educación media incompleta (41%).
A la par, la encuesta muestra que una menor disposición a familias numerosas no implica una valoración negativa de la crianza. Por el contrario, el apoyo a frases asociadas a sentimientos positivos que generan los hijos sigue siendo mayoritario. Entre quienes cuentan con educación superior, el 81% considera que verlos crecer es una de las mayores satisfacciones de la vida.
“Hay un aumento de 29% a 46% de las personas que están de acuerdo con que tener hijos restringe las posibilidades de trabajo y carrera”, destacó Sandra Quijada.
Costo económico
No obstante, el peso económico parece dominar las decisiones. Entre quienes no tienen descendencia, el 25% identifica el costo de criarlos como la razón más importante para desestimar ser padres. La preocupación supera ampliamente a otras respuestas, como las inquietudes asociadas a la situación mundial (15%), la falta de una pareja estable (13%) o razones de salud y edad (12%).
La relevancia es aún más evidente en los segmentos de menores ingresos. Entre los grupos socioeconómicos más bajos (DE), un 40% de quienes no tienen hijos atribuye su decisión al alto costo de la crianza, casi el doble del promedio general.
Lo mismo se observa entre quienes ya son padres. Un 29% señala que el costo de mantener a los hijos es la principal razón para no ampliar la familia. Le siguen razones de salud o edad (22%), mientras que las preocupaciones por la situación mundial alcanzan cerca de 11%.
La coordinadora de Opinión Pública e investigadora del CEP, Sandra Quijada, dijo que estos resultados se vinculan con procesos más amplios de transformación social.

“Hay un aumento de 29% a 46% de las personas que están de acuerdo con que tener hijos restringe las posibilidades de trabajo y carrera”, señaló. A ello se suma que también escaló de 31% a 41% la proporción que considera que los niños representan una carga financiera para sus progenitores.
“Si las personas tienen la percepción de que los hijos les quitan la libertad, que son una carga financiera o que restringen las posibilidades de desarrollo profesional, esto es muy complejo porque cómo solucionas eso”, planteó la especialista.
Para la investigadora del Instituto de Sociología de la Universidad Católica, Martina Yopo, expuso que el sondeo del CEP permite “robustecer la evidencia empírica”, por cuanto “confirma que las condiciones socioeconómicas para la crianza y el cuidado son uno de los principales determinantes de las intenciones y prácticas reproductivas de las generaciones más jóvenes”.
Y, en paralelo, los resultados muestran que “no hay tampoco un rechazo a los niños en sí, sino que muchas veces lo que hay son condiciones estructurales que hacen muy adversa la posibilidad de poder asumir los roles y responsabilidades que la crianza y el cuidado demandan”.