Después de más de una década de tramitación, ajustes y controversias, el proyecto de ampliación del Terminal 2 del Puerto de Valparaíso finalmente consiguió su aprobación ambiental.
Durante la mañana del martes, la Comisión de Evaluación Ambiental (Coeva) votó por unanimidad a favor de la iniciativa, que contempla la construcción y operación de un nuevo terminal de contenedores, ampliando los sitios de atraque y las áreas de respaldo, con el objetivo de incrementar de manera sustantiva la capacidad de transferencia de carga del puerto.
La instancia, encabezada por el Delegado Presidencial Regional, Yanino Riquelme, concluyó que el proyecto cumple con la normativa vigente y que sus impactos se encuentran debidamente mitigados y compensados, en línea con la recomendación del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA). Con ello, la iniciativa obtuvo su Resolución de Calificación Ambiental (RCA) favorable.
“Esta es una tremenda noticia para Valparaíso y para la reactivación económica. Se trata de un hito histórico que hoy comienza a materializarse, sobre la base de un amplio diálogo ciudadano y con distintas actorías que en este periodo lideramos y consolidamos para llegar a este resultado”, afirmó Nicole Pastene, presidenta del Directorio de la Empresa Portuaria de Valparaíso (EPV), la compañía estatal dueña de los activos portuarios.
La versión aprobada incorpora cambios relevantes respecto de la propuesta original de 2018. Según explicó la empresa, el nuevo diseño reduce cerca de un 50% la magnitud de la iniciativa inicial.
Entre las principales obras figura la construcción del muelle Sitio Costanera, con un frente de atraque de 430 metros de extensión. A ello se suma la habilitación de un paseo costero de 1,2 kilómetros que conectará el Parque Barón con el sector de Bellavista, incluyendo un paso soterrado, una plaza, ciclovía y un mirador.
El plan incorpora además la construcción del ascensor Arrayán en el barrio Puerto, intervenciones en el borde costero y en el área declarada Sitio Patrimonio Mundial, junto con medidas de mitigación y compromisos voluntarios con los pescadores de la ex caleta Sudamericana.
Lo que viene
Con la aprobación ambiental en mano, la Empresa Portuaria de Valparaíso avanzará ahora en la preparación del Estudio de Impacto Ambiental correspondiente a las obras de la Etapa 2 de la expansión, cuyo ingreso al sistema está previsto para este año.
Esta fase contempla un muelle preferente para cruceros y carga fraccionada, la extensión de los sitios 1, 2 y 3 en 122 metros y la renovación integral del sector San Mateo. En esta última zona se proyecta una nueva explanada para acopio de contenedores, además de un balneario con equipamiento de alto estándar, que incluirá una playa de mayores dimensiones que la actual y un paseo costero.
En total, el proyecto considera una inversión estimada en US$ 900 millones; y de concretarse todas las obras, el puerto pasará de transferir 1 millón a 2,3 millones de TEUs en contenedores, y de 1,5 millones a más de 3,7 millones de toneladas anuales en carga fraccionada.
Una historia de larga data
La historia de esta ampliación se remonta al primer gobierno de Sebastián Piñera, cuando comenzó a discutirse la necesidad de expandir la capacidad portuaria de Valparaíso. En 2014, durante la segunda administración de Michelle Bachelet, el proyecto ingresó a tramitación ambiental y la concesión fue adjudicada a Terminal Cerros de Valparaíso (TCVAL), filial de Aleatica, controlada por el fondo australiano IFM Investors.
En octubre de 2018, tras cuatro años de evaluación, la iniciativa obtuvo una RCA favorable. Sin embargo, enfrentó una fuerte oposición de comunidades, gremios y autoridades, lo que derivó en impugnaciones que frenaron su avance. En paralelo, la filial de Aleatica optó por renunciar a la concesión, argumentando las extensas demoras en la tramitación.
Posteriormente, EPV impulsó un proceso de diálogo con actores locales para recoger observaciones y reformular el proyecto. Ese trabajo derivó en el rediseño que ahora logró la aprobación ambiental.
Con este paso, la estatal prevé lanzar una licitación internacional para adjudicar el desarrollo del proyecto a un privado antes del 31 de diciembre de 2029, fecha en que concluye la actual concesión del puerto. Así, el cronograma preliminar establece que las obras comenzarían en 2030, con miras a iniciar operaciones en 2034.