En España, donde la escasez de viviendas en Madrid, Barcelona y otras grandes ciudades se ha visto agravada por el auge de los arriendos vacacionales de corta duración, una startup vende habitaciones en departamentos compartidos con desconocidos, en una de las nuevas fórmulas poco convencionales que ponen de relieve hasta dónde están dispuestos a llegar algunos jóvenes europeos para hacer frente a una crisis de vivienda que les está afectando especialmente.
De acuerdo con la agencia Reuters, Habitacion.com ofrece habitaciones individuales por hasta 80.000 euros, es decir unos US$ 95.200, aproximadamente un tercio de lo que costaría un departamento de un dormitorio en ubicaciones similares. Según la empresa, el año pasado vendió 200 habitaciones y tiene una lista de espera de 32.000 para propiedades en siete ciudades que figuran en su sitio web.
El fundador y director general, Oriol Valls, afirmó que su empresa ofrece una solución a la presión financiera —los datos oficiales muestran que los salarios medios mensuales en España han aumentado un 26% en la última década y los precios de la vivienda un 81%— y a los cambios en las circunstancias vitales. "La gente ya no se casa, o si se casa, pues se casa, pero no tiene hijos (...) o lo hace bastante más adelante", dijo Valls, citado por Reuters. "Necesitan espacios en los que vivir mucho más reducidos (...) y también mucho más asequibles".
Los clientes deben rellenar cuestionarios de compatibilidad, que incluyen preguntas sobre si tienen pareja o si lavan los platos después de las comidas, para que se los empareje con copropietarios o inquilinos. También deben utilizar préstamos personales en lugar de hipotecas y tienen que pasar por la empresa si quieren revender.
Álvarez, un posible comprador que prefirió no dar su nombre, dijo que Habitacion.com le ofreció ayudarle a conseguir un préstamo personal a 10 años de un banco al 6% de interés, el doble de la media habitual de las hipotecas, pero al final no pudo encontrar ninguna habitación en Madrid, donde vive. También dijo que el plan, aunque en general es una buena opción para los jóvenes que no tienen suficientes ahorros, perdía todo su atractivo si no le permitía vivir con su pareja.
¿Y algo parecido se podría dar en Chile?
El sitio habitacion.com muestra algunas de las piezas para la venta: de entre 12 y 14 metros cuadrados, luminosas y con muebles que buscan aprovechar al máximo el espacio. "Estás comprando un porcentaje del inmueble. El funcionamiento es el mismo que al comprar una vivienda completa, pero en este caso estás adquiriendo una parte: tu habitación y un porcentaje de las zonas comunes. Se formaliza la operación de compraventa mediante escritura pública ante notario, siendo titular en el Registro de la Propiedad", explica el sitio sobre cómo funciona.
¿La venta de piezas en departamentos compartidos podría darse en Chile o existen impedimentos legales para hacerlo?
"Según la legislación vigente, las viviendas deben venderse como unidades. No pueden venderse por piezas. Sin embargo, los Estudios, que incluyen baño y kitchnet, pueden venderse en dimensiones de 18 metros cuadrados o más", responde Reinaldo Gleisner, vicepresidente de Colliers, a Diario Financiero, y explica que los Estudios en edificios bien concebidos tienen opciones de espacios comunes diseñados para complementar los espacios individuales, con área de cowork, gimnasio o lavandería, entre otros.
"La restricción es la normativa vigente: es la gravitante restricción de la densidad, que limita la cantidad de viviendas por superficie de suelo, hasta llegar a impedir la construcción de viviendas eficientes y ajustadas a las necesidades de las personas y su capacidad de pago. En caso de densidad libre, genera muchas opciones de viviendas muy ajustadas a viviendas más amplias; siempre adecuadas a los requerimientos actuales. Optar por viviendas de menor dimensión es una opción muy eficiente para bajar el valor de la vivienda", agrega.
Los Estudios son las viviendas más pequeñas en Chile, ya que son las unidades que tienen un mayor valor por metro de superficie, dice Gleisner, y agrega que su valor se potencia con la calidad y variedad del espacio urbano en que está inserto y su conectividad.
"Para optar por departamentos compartidos, existe la opción de comprarlos en comunidad entre dos o más personas, sin embargo, la comunidad sin duda genera restricciones a la posterior venta de la participación y libre disposición de la propiedad", indica el vicepresidente de Colliers.
Fraccionamiento de propiedad, no de parte física
Nicolás Herrera, gerente general de Inciti -parte del grupo GPS Property-, explica que actualmente en Chile el modelo de adquirir una fracción de una propiedad se está desarrollando principalmente a través de la compra de acciones o participaciones en la sociedad que adquiere el inmueble, e incluso mediante esquemas de tokenización. En esos casos, no se compra una parte física específica del departamento, sino una participación sobre el activo.
Y agrega que en países como España que enfrentan desafíos similares de asequibilidad, han surgido fórmulas comparables, aunque en muchos casos estructuradas mediante derechos de uso y goce exclusivo respaldados por contratos que pueden incorporar financiamiento directo, buscando facilitar el acceso sin necesidad de adquirir el 100% de la propiedad.
"Ahora bien, estos modelos no están exentos de riesgos. En el caso chileno, por ejemplo, las obligaciones como los gastos comunes recaen sobre la unidad y no sobre la proporción de propiedad, por lo que si uno de los copropietarios no cumple con su parte, el resto puede verse obligado a asumir la totalidad del compromiso", dice Herrera a DF.
"Por eso, aunque estas alternativas amplían las posibilidades de acceso a la vivienda, es clave entender con claridad las responsabilidades compartidas, los riesgos financieros y las limitaciones legales antes de participar en este tipo de esquemas", advierte el gerente general de Inciti.