Un análisis realizado por el departamento de estudios de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (CNC) consignó que el número de restaurantes y de alojamientos creció 86,8% y 101,4% respectivamente, entre 2015 y 2024. Frente a esto, los ocupados aumentaron 36,2% y 74% en los mismos ámbitos.
Se trata de cifras agregadas que, de todas formas, dan cuenta de distintas realidades.
En el área de las comidas, el servicio de catering pasó de agrupar 690 empresas en 2015, según datos del Servicio de Impuestos Internos (SII), a 1.267 en 2024. En cambio, el número de trabajadores cayó 32,1%, hasta 3.647 plazas.
Distinta fue la historia de los servicios de bebidas, que se desmarcó de la tendencia, ya que el segmento se expandió desde 15.904 a 16.205 firmas (+1,9%), pero sus ventas subieron 153,5% y la cantidad de empleados pasó de 68.622 a 137.544, es decir, se duplicó.
Para los empresarios gastronómicos y hoteleros, las razones del menor empleo se relacionan con iniciativas legales que encarecen los gastos operacionales, como la Ley de 40 horas, que redujo la jornada laboral, y el salario mínimo, que subió a $ 500.000.
“La única forma en que pudimos salir adelante fue pagando un poco más y después empezamos a ver cómo de alguna manera toda esta reforma previsional, la reducción de la jornada laboral, tienen un impacto que claramente obliga a ser más eficiente en tener una estructura más pequeña”, aseguró el vicepresidente de la Asociación Gremial de Turismo y Comercio del Centro Histórico de Santiago (TUCHS), Felipe Olmos.

Este escenario, según gráficó el presidente del gremio Hoteleros de Chile, Alberto Pirola, ha llevado al rubro a reducir turnos.
“Es imposible crear un nuevo turno para tres horas de trabajo, siendo que además no existe la posibilidad de hacer turnos intermedios, sino que deben ser de una sola tanda. Eso hace que se encarezca todo el costo y que, simplemente, los restaurantes y algunos hoteles deban disminuir los servicios y cerrar más temprano”, afirmó Pirola.
Crítico de los cambios laborales de los últimos años, el presidente de la Asociación Chilena de Gastronomía (Achiga), Máximo Picallo, advirtió sobre la presión en toda la cadena de sueldos del sector: “No nos oponemos a que las personas trabajen menos, pero cuando esa idea es rígida, ocurre exactamente lo que está pasando ahora”, precisó.
Picallo también explicó que “si la reducción de la jornada laboral no viene acompañada de mayor productividad, lo que va a pasar a la larga es que las personas van a trabajar menos horas con un empleador formal y se van a buscar una segunda actividad para tener un segundo ingreso. Si esto no se implementa de manera correcta en un país que no crece, es pan para hoy y hambre para mañana”, criticó el representante del gremio gastronómico.
Seguridad, otro factor en juego
Si en algo están de acuerdo los distintos líderes gremiales del sector hotelero y restaurantero, es en que la seguridad debe ser prioridad en la agenda del Presidente electo, José Antonio Kast, para que de esta forma la industria pueda tener garantía de trabajo y desarrollo.
Pirola señaló que en la Región Metropolitana se ha notado una disminución en el alojamiento de turistas extranjeros, ya que “están viniendo de afuera y se está yendo directamente a los destinos elegidos, por un tema de seguridad”.
Olmos, representante de Tuchs, gremio que precisamente nació entre quienes albergan el turismo en Santiago, relató que el casco histórico ha perdido oportunidades, considerando que todavía está pendiente resolver aspectos que hagan más seguras las noches en el centro de Santiago.
“Todavía queda mucho camino por recorrer. Si fuera una noche mucho más segura, tendríamos un mayor nivel de actividad en restauranteS, en teatro e, incluso, mayor ocupación para los hoteles, que sería muy importante”, expresó.
Como lo redondea la gerente de Estudios de la Cámara Nacional de Comercio, Bernardita Silva, el desafío país es “no solo que crezcan nuevos negocios, sino que estos puedan tener incentivos reales que permitan a estos sectores desplegar todo su potencial como motores de empleo, turismo y desarrollo regional”.