Un significativo respaldo del 80,95% logró la afirmación planteada por el Panel de Políticas Públicas de la Universidad Católica sobre si “todo niño o niña entre 2 y 4 años, que asista a los niveles preescolar medio menor o medio mayor, debiera tener derecho a financiamiento vía subvención escolar en establecimientos debidamente autorizados”.
Un tema que, desde la perspectiva de Andrea Repetto, directora de la Escuela de Gobierno de la Universidad Católica, es crucial debatir.
“La educación temprana en Chile ha estado al debe desde hace mucho tiempo. Hemos tenido, por ejemplo, una discusión a lo largo de este Gobierno y también de la administración de Sebastián Piñera, sobre reformar el artículo 203 del Código de Trabajo (sala cuna), que atiende niños de 0 a 2 años, y que es una discusión que se frustró. Y tampoco hemos hablado de qué es lo que sucede justo después, desde los 2 en adelante”, dijo Repetto.
Por esta razón, la medición -realizada en alianza con Radio Pauta y Diario Financiero- convocó a 21 actores, entre economistas y no economistas de distintas sensibilidades políticas, que entregaron su visión respecto a la relevancia de invertir en educación temprana.
Se trata, según recalcó Repetto, de una materia donde Chile está completamente en deuda, más al considerar que es un derecho consagrado en la Constitución Política.

De hecho, en su artículo 19 N°10, la carta magna establece que para “el Estado es obligatorio promover la educación parvularia, para lo que financiará un sistema gratuito a partir del nivel medio menor, destinado a asegurar el acceso a éste y sus niveles superiores. El segundo nivel de transición es obligatorio, siendo requisito para el ingreso a la educación básica”.
“La Constitución dice que el Estado debe garantizar el acceso gratuito, pero es algo que no se ha implementado todavía”, dijo, y explicó que si bien hay establecimientos financiados por el Estado de este tipo, están orientados al 60% más vulnerable de la población.
Considerando una escala de 1 a 5, el grado de acuerdo con la afirmación planteada sobre la mesa promedió 3,9 puntos en los hombres y 4,9 entre las mujeres.
Para Repetto, esta diferencia refuerza la sensibilidad que tienen ellas con el tema “quizás porque vivimos el cuidado más en carne propia”.
Al mirar el respaldo según sensibilidad política, el acuerdo fue más evidente en la centro derecha. De hecho, considerando una puntuación de 1 a 5, ese sector alcanzó un 4,6 versus un 4,2 en la centro izquierda.

“La mejor política pública es invertir en educación temprana”. Vittorio Corbo, expresidente del Banco Central.
“Es un derecho consagrado en nuestra Constitución que aún no se materializa. Desde el punto de vista de los aprendizajes y el desarrollo integral de los niños, la evidencia muestra que asistir a un recinto de educación de calidad a esta edad tiene más impacto que entre 0 y dos años”. Sylvia Eyzaguirre, investigadora en el área educación del CEP.
“Pocas políticas públicas son socialmente más rentables que el apoyo a la educación o cuidado preescolar. La cobertura y gradualidad de la implementación debieran ajustarse a las posibilidades fiscales, aunque debiese merecer priorización. Lamentablemente, son pocos los grupos de presión que abogan por una política tan meritoria como esta”. Alejandro Ferreiro, exministro de Estado.
“La condición de que la prestación sea brindada por un ‘establecimiento’ es excesiva. Si la familia quiere educar en casa, no debe ser castigada con la pérdida de este subsidio. Debería recibir un subsidio similar si uno de los familiares registra calificaciones básicas suficientes. En Suecia, cuando un grupo de familias vecinas organiza un turno de cuidados compartidos, el Estado paga subsidios a todas las familias involucradas si el grupo se registra, cumple estándares básicos y se deja supervisar”. Salvador Valdés, académico UAI.
Un desafío pendiente
Repetto es consciente de que se trata de una discusión compleja, porque es un tema que requiere un alto financiamiento fiscal, en un escenario de estrechez. A lo que se suma la fallida tramitación de sala cuna, la cual finalmente -al parecer- no tendrá mayores avances en lo más próximo.
Consultada respecto a las razones que obstaculizan avanzar en el debate de este tipo de políticas públicas, y considerando que se trata de un tema en el que existe un consenso técnico general sobre que es necesario avanzar en cobertura y financiamiento de educación temprana, Repetto hizo eco de las reflexiones de algunos panelistas.
“Uno de los panelistas toca ese punto, cree que tiene algo que ver con que los grupos de presión abogan por otros niveles, a pesar de que estamos todos de acuerdo con el eslogan de los niños primero. También está el tema fiscal, esto es bastante caro”, dijo.
Con todo, la economista insistió en que se debe continuar debatiendo en torno a este tema.