Kraft Heinz y Unilever sostuvieron recientemente conversaciones sobre una megafusión de sus marcas de alimentos que habría puesto a la kétchup Heinz y la mayonesa Hellmann’s bajo un mismo techo, a medida en que ambos gigantes de bienes de consumo enfrentan dificultades para reconfigurar sus portafolios ante cambios en las preferencias de los consumidores.
Las conversaciones entre ambas compañías en los últimos meses, que ya concluyeron, trataban sobre una fusión entre el negocio de alimentos de Unilever y la división de condimentos de Kraft Heinz, según personas familiarizadas con las negociaciones.
La combinación habría dado origen a una nueva entidad valorada en decenas de miles de millones de dólares.
Crisis en el consumo
La exploración de una fusión refleja hasta qué punto tanto Kraft Heinz como Unilever están lidiando con una demanda débil de consumidores cada vez más preocupados por la salud, que están desplazando su gasto fuera de las marcas de alimentos envasados.
Durante la última década, Unilever se ha ido alejando gradualmente del negocio de alimentos para enfocarse en marcas de belleza y cuidado personal. El grupo del FTSE 100, que aún conserva marcas como Marmite y Knorr, ya separó sus divisiones de untables, té y helados.
El nuevo director ejecutivo de Unilever, Fernando Fernández, no descartó la posibilidad de desprenderse de todo el negocio de alimentos de la compañía anglo-holandesa cuando fue consultado sobre sus intenciones en diciembre. La empresa está en proceso de vender hasta US$ 1.000 millones en marcas de alimentos más pequeñas, con lo que Hellmann’s y Knorr pasarían a representar alrededor del 75% de la división.
Analistas de Jefferies estiman el valor de un negocio de alimentos independiente de Unilever en US$ 36 mil millones a US$ 37 mil millones, lo que representa un múltiplo de valor empresa sobre Ebitda de 9,5 veces.
Kraft Heinz, que ha enfrentado dificultades desde la histórica fusión impulsada hace una década por Warren Buffett y 3G Capital, también está en medio de su propio cambio de estrategia.
Las conversaciones con Unilever tuvieron lugar antes de que la empresa estadounidense decidiera en febrero detener una separación planificada y comprometer US$ 600 millones para impulsar una recuperación bajo el liderazgo de Steve Cahillane, quien asumió en enero.
La escisión propuesta habría separado sus productos tradicionales de supermercado de menor crecimiento, como las carnes Oscar Mayer y los kits de comida Lunchables, de su negocio de salsas, untables y aliños, que crece más rápido y donde se encuentran el kétchup Heinz y el queso Philadelphia. Kraft Heinz también vende mayonesa bajo las marcas Kraft y Heinz.
Cahillane dijo en febrero que está enfocado en devolver a Kraft Heinz al crecimiento orgánico, lo que le daría a la compañía un abanico más amplio de opciones para reconfigurar su portafolio el próximo año.
A medida que los consumidores se alejan de los alimentos procesados o migran hacia las marcas propias de los supermercados, los grupos de consumo están intentando reorientarse hacia negocios de mayor crecimiento.
Unilever escindió el año pasado su división de helados en una entidad independiente y adquirió marcas de mayor crecimiento, como la marca de cuidado masculino Dr Squatch.
Unilever y Kraft Heinz declinaron hacer comentarios.