Las cotizaciones del dólar se estabilizaron a mitad semana, ya que los traders se tomaron un cierto respiro de su optimismo por el eventual regreso de las conversaciones para terminar con la guerra de Irán.
El precio del dólar cotizó a $ 886,1 al cierre de este miércoles en Chile, lo que significa una variación prácticamente nula. Hubo ligeras alzas y caídas durante el día, previo a retomar los niveles del último cierre al inicio de la tarde en las pantallas de Bloomberg.
Tampoco vio cambios relevantes un indicador del dólar global, mientras que el cobre rondó los US$ 6,15 por libra sin mayores sobresaltos. El futuro de petróleo Brent transó apenas con variación cerca de US$ 95 por barril, pero sí destacó la noticia de que el precio de referencia spot perdió la marca de US$ 120. La bolsa de Estados Unidos subió a máximos históricos.
¿Una paz duradera?
El tipo de cambio chileno venía de cerrar en mínimos desde el 2 de marzo por las esperanzas de paz, sumado a precios al productor estadounidenses que sorprendieron a la baja en la crucial lectura de marzo, donde por primera vez recogieron el impacto del shock energético.
Donald Trump afirmó que las conversaciones con Irán podrían reanudarse "en los próximos dos días", lo que reforzó la confianza del mercado sobre el eventual regreso de la diplomacia, tras el quiebre manifestado por el vicepresidente JD Vance el fin de semana, que derivó en un bloqueo estadounidense a los puertos iraníes en el estrecho de Ormuz.
Reportes señalan que ambas partes están evaluando postergar en dos semanas la fecha límite de expiración de la actual tregua, que está programada para el 22 de abril. Washington y Teherán ya tienen un "acuerdo en principio" para impulsar nuevas conversaciones diplomáticas en Pakistán este fin de semana, según Associated Press.
Las partes están en busca de un acuerdo que involucre tanto a Ormuz como al programa nuclear iraní. Medios de prensa han reportado que Estados Unidos le exigió a Irán comprometerse con abandonar el enriquecimiento de uranio durante dos décadas, frente a lo que Teherán está defendiendo una interrupción más corta, de cinco años.