El izquierdista Roberto Sánchez está dando una sorpresa en la recta final del conteo de votos en Perú. Con el 91% de las mesas escrutadas, el candidato de Juntos por el Perú se queda con el 12% de las preferencias, perfilándose como el rival de Keiko Fujimori (17%) para la segunda vuelta presidencial, prevista para el próximo 7 de junio.
Sin embargo, la papeleta del balotaje no está totalmente definida, dada la acotada ventaja de Sánchez frente a Rafael López Aliaga, quien hasta el martes figuraba en la segunda posición pero actualmente va tercero con el 11,8% de los votos.
En este escenario, el cientista político de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, Alonso Cárdenas, destacó que falta contar votos, sobre todo del extranjero, los que podrían favorecer al candidato de Renovación Popular. “Lo más probable es que eso se tenga que dirimir en el jurado electoral, es decir, en mesa con voto a voto”, señaló.
“Lo más probable es que eso (el segundo lugar) se tenga que dirimir en el jurado electoral, es decir, en mesa con voto a voto”, dijo el analista político Alonso Cárdenas.
“Castinillista”
Sánchez, quien ahora figura como el rival de izquierda radical que enfrentará al fujimorismo, es un psicólogo de 57 años que se hizo un lugar en la política peruana durante el gobierno del exPresidente Pedro Castillo, donde fue ministro de Comercio Exterior y Turismo entre 2021 y 2022. Ese mismo año también fue elegido congresista para el período legislativo hasta 2026.
Con un sombrero de campesino chotano, característico de la provincia peruana de Chota en Cajamarca, el postulante a la presidencial se ha definido como un “candidato Castillista”, en referencia al exmandatario que actualmente se encuentra condenado en prisión acusado de conspiración para rebelión y un intento fallido de golpe de Estado en diciembre de 2022, acusaciones que el mismo Sánchez rechaza.
Su plan de gobierno plantea una transición hacia un Estado social y democrático de derecho de la mano de una nueva Constitución, que le permita al Estado recuperar soberanía sobre los recursos naturales y regular más decididamente a los mercados. Además, busca consolidar un país plurinacional e intercultural.
En materia social, el candidato prioriza los derechos humanos, avala la igualdad de género y promueve la protección de los ecosistemas. En seguridad, plantea recuperar la confianza ciudadana en la policía y desarticular las mafias desde su base financiera.
En ese contexto, propone una reforma estructural de la Policía Nacional del Perú (PNP) para frenar la corrupción institucional, además de la creación de un Sistema Nacional Integrado de Información Criminal para rastrear delitos como la extorsión y reforzar la seguridad desde el territorio y las comunidades.
En lo económico, ha dejando entrever que no tiene en sus planes mantener a Julio Velarde al frente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), a quien se le atribuye la estabilidad económica del país en medio de sucesivas crisis institucionales.
“Ningún hombre ni mujer es imprescindible (...). Queremos ser más estables en la macroeconomía, pero siendo también coherentes y justos con la microeconomía de nuestra gente”, ha dicho Sánchez.
Sentimiento antilimeño
El avance de Sánchez hacia una eventual segunda vuelta se ha atribuido, en gran medida, al ingreso de actas provenientes de zonas rurales.
El académico del Instituto de Historia de la Universidad de los Andes, Ricardo Cubas, sostuvo que un enfrentamiento de Sánchez con Fujimori reabriría dinámicas similares a las observadas en 2021, cuando la candidata de Fuerza Popular fue derrotada por Castillo.
“Fujimori tendría más dificultades, especialmente para captar el voto rural. Aunque mantiene fortaleza en Lima, eso no es suficiente para asegurar la presidencia”, señaló.
A juicio del académico, en sectores rurales Sánchez puede ser percibido como una continuidad o reivindicación de la figura de Castillo, representando al llamado “Perú profundo” frente a Lima.
“Su asociación con Pedro Castillo refuerza esa conexión simbólica con sectores alejados de Lima. El comportamiento electoral vuelve a mostrar una clara división entre Lima y la costa, frente a la sierra sur y zonas rurales, donde este tipo de identidad territorial resulta decisiva”, agregó Cubas.