Más allá del cumplimiento
Señor Director:
La carta publicada ayer, a propósito del fallido nombramiento en el Ministerio de Minería, aporta una mirada relevante al recordar que el deber fiduciario del directorio es central y que la protección de los accionistas no puede relativizarse. Ese punto es atendible y necesario para un debate serio sobre gobierno corporativo.
Sin embargo, el propio episodio muestra que, en escenarios de alta sensibilidad pública e información que circula de manera asimétrica, el estándar de gobernanza enfrenta un desafío más amplio. No se trata solo de cumplir formalmente con los deberes de información, sino de comprender e integrar el contexto político, social y simbólico en el que las decisiones se adoptan, y de gestionar activamente las brechas de información que terminan afectando la confianza del mercado.
Las empresas no operan en abstracto. Sus decisiones se insertan en ecosistemas complejos de expectativas, relaciones institucionales y legitimidad social. Cuando esa lectura del entorno falla, la conversación pública se desordena, se tensionan relaciones clave y se pierde foco estratégico. En cambio, cuando se acierta, se ordena el debate y se protege el espacio de acción empresarial.
Este caso deja una lección transversal para los directorios: la responsabilidad fiduciaria hoy no se agota en la legalidad del acto sino que incluye la capacidad de leer el contexto y reducir asimetrías informacionales como parte esencial de una buena gobernanza.
Sara Lara Espinoza
Abogada, experta en ética, compliance y gobiernos corporativos
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