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Jorge Sahd

Política exterior ¿de emergencia?

JORGE SAHD K. Director Centro de Estudios Internacionales UC

Por: Jorge Sahd

Publicado: Miércoles 11 de marzo de 2026 a las 04:03 hrs.

Jorge Sahd

Jorge Sahd

En la campaña presidencial, la política exterior fue un fantasma. Un tema lejano, de diplomáticos de pasillo, decían. Pero bastó que el Presidente Kast fuera electo para constatar que las relaciones internacionales serán centrales en su mandato. Y esto comenzará a verse con nitidez.

El primer desafío del nuevo Gobierno será recomponer la relación con EEUU sin “embriagarse” de entusiasmo. El Presidente Trump es por naturaleza transaccional y condicional y eso lo torna impredecible. La renegociación del TLCseguirá siendo compleja y prácticamente imposible eliminar el arancel de 10%, declarado a pesar del fallo en contra de la Corte Suprema de EEUU. Washington seguirá presionando sobre el concepto de “seguridad económica”: en castellano, qué está haciendo Chile para contener la presencia de China en activos estratégicos, como telecomunicaciones, puertos, redes eléctricas o minerales críticos. Chile tiene un déficit institucional por la falta de mecanismos de screening de seguridad nacional en sectores estratégicos y la necesidad de avanzar será mayor.

“La rivalidad entre las dos potencias será el desafío más complejo de la política exterior del nuevo Gobierno y deberá prepararse para que le ‘cambien las preguntas’ de forma constante”.

Y China es el segundo gran frente. No es posible hablar de la relación con EEUU sin considerar el vínculo con Beijing. Optar por un uno de los dos países es contrario al interés nacional y las nuevas autoridades están conscientes de ese riesgo. China es el principal socio comercial de Chile y su presencia en la región seguirá expandiéndose, más allá de la estrategia de seguridad nacional de Washington.

La rivalidad entre las dos potencias será el desafío más complejo de la política exterior del nuevo Gobierno y deberá prepararse para que le “cambien las preguntas” de forma constante. Si tradicionalmente América Latina fue el “patio trasero” de EEUU, hoy se ha transformado en un laboratorio de ensayo de la rivalidad entre Washington y Beijing. Este cambio geopolítico es profundo y obliga a una diplomacia mucho más sofisticada.

Un tercer foco será el eventual respaldo a la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU. Es una opción, por ahora, debilitada. La falta de unidad regional y la casi segura ausencia de apoyo estadounidense reducen sus probabilidades de éxito. Sin embargo, un mal manejo podría transformarlo en un problema político interno, distrayendo la atención de la Cancillería.

Las relaciones vecinales son otro frente. El reciente acercamiento con Bolivia ha sido significativo, en línea con el silencioso y sostenido trabajo desde Cancillería. El desafío será mantener una lógica de “rivalidad selectiva”, donde la aspiración marítima no contamine una agenda más amplia de cooperación en seguridad, migración y desarrollo económico. Perú, por su parte, enfrenta un escenario electoral extremadamente fragmentado, lo que anticipa un período de incertidumbre política. Con Argentina, en tanto, el objetivo será consolidar el impulso reciente en la relación bilateral.

El sello del Presidente Kast apunta a una Cancillería como motor de atracción de inversión y oportunidades para Chile. La diversificación económica deberá ser una prioridad estratégica, a la espera de la evolución de la guerra en Medio Oriente.

La política exterior, siempre más reposada y pausada que la política doméstica, hoy enfrenta una emergencia. Una que no viene de los designios del nuevo Gobierno, sino de la nueva geopolítica.

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