Por segundo año consecutivo, la pesquera y salmonera Blumar logró posicionarse en el Sustainability Yearbook 2026, ranking elaborado por S&P Global y que reconoce a las empresas con mejor desempeño en sostenibilidad a nivel mundial. Tras evaluar a más de 9.200 compañías de 59 industrias a través del Corporate Sustainability Assessment (CSA), la firma logró ubicarse en el percentil 96 de la industria global de alimentos, obteniendo 72 de 100 puntos y consolidándose como una de las tres únicas empresas chilenas del sector presentes en la medición.
Para el gerente general de Blumar, Gerardo Balbontín, este hito valida el trabajo corporativo bajo estándares globales exigentes y confirma que la sostenibilidad en la compañía "no es un tema reputacional, sino parte de cómo gestionamos el negocio".
El ejecutivo explicó que estos lineamientos están totalmente integrados en la operación, las inversiones y, de manera muy tangible, en el financiamiento. De hecho, la empresa ya cuenta con créditos vinculados a indicadores ESG (Sustainability Linked Loan). Según Balbontín, mantener resultados consistentes en estos rankings "refuerza la credibilidad y respalda técnicamente nuestro desempeño, lo que facilita el acceso a instrumentos financieros alineados con nuevos desafíos de sostenibilidad" y agrega que “lo relevante es la señal de gestión responsable y de largo plazo que entregamos al mercado financiero”.
De cara al futuro, el gerente general señaló que, si bien la industria es altamente fiscalizada, su normativa "no se ha modernizado al ritmo de los desafíos tecnológicos, ambientales y productivos". Por lo mismo, instó a las próximas autoridades a que avancen hacia una "legislación moderna que entregue certezas y permita crecer de forma sostenible".
Competitividad y cadena de valor
Balbontín señaló que este tipo de mediciones también tiene efectos comerciales. “En los mercados internacionales, especialmente en alimentos del mar, la sostenibilidad dejó de ser un atributo diferenciador para transformarse en una condición de entrada”, sostuvo.
Indicó que compradores y retailers exigen estándares crecientes en trazabilidad, emisiones y bienestar animal. Para 2026, agregó, el foco estará en eficiencia operacional, reducción de impactos ambientales y fortalecimiento de estándares sociales y de gobernanza.
Desde la compañía señalaron que estas exigencias también se han trasladado a proveedores locales, elevando estándares en seguridad laboral y gestión ambiental. Aunque ello puede implicar mayores costos en el corto plazo, estiman que contribuye a reducir riesgos y mejorar la eficiencia en la cadena de valor.
A nivel interno, el equipo de sostenibilidad utiliza la evaluación del CSA como referencia para medir avances y detectar brechas.
Fraccionamiento y modernización
Pese al reconocimiento internacional, en la empresa manifestaron preocupación por el escenario regulatorio local.
Balbontín sostuvo que aún existe espacio para fortalecer la institucionalización de la gestión ESG en el país y advirtió que la industria enfrenta desafíos regulatorios relevantes.
En particular, cuestionó definiciones vinculadas al fraccionamiento pesquero. Señaló que algunos cambios podrían afectar la producción destinada a consumo humano directo y mencionó el caso del jurel, cuya mayor proporción asignada al sector artesanal —según indicó— podría destinarse a harina, lo que abre un debate sobre el uso del recurso.
Cabe recordar que, hace unas semanas, Blumar demandó al Estado por daños patrimoniales y operacionales estimados en US$ 216 millones, asociados a la Ley de Fraccionamiento Pesquero y a la reducción anticipada de cuotas que debían extenderse, al menos, hasta 2032.