En su larga y exitosa carrera ha liderado desfiles en Nueva York, Japón, París y Miami. Pero hay algo que todavía la sorprende. Durante su visita al norte de Chile, la diseñadora Agatha Ruiz de la Prada volvió a mirar el paisaje con asombro, el desierto, el mar y una región que, según ella, tiene gran potencial para transformarse en un referente de moda sostenible.
La española estuvo la semana pasada en Iquique para participar del evento internacional RFD Latin American Creators, que buscaba impulsar la economía circular desde la industria de la moda. La iniciativa, liderada por la chilena Johana Fernández, se desarrolló junto al Congreso CIMACS y articula esfuerzos público - privados para enfrentar uno de los desafíos ambientales más críticos de la zona: los vertederos textiles del desierto.
“Chile es un país con una naturaleza imbatible y que está muy virgen. Entonces, si pudiéramos acabar con esta basura textil, que fuera Chile, Iquique, el pionero en eso, sería una maravilla”, afirmó.
Aunque se define ante todo como diseñadora, su marca se ha transformado con los años en un sistema global de licencias que abarca decenas de productos. “Yo soy mucho antes diseñadora, que mujer de negocio. O sea, me importa mucho más mi diseño que ganar dinero”, explica.
Sin embargo, su estrategia empresarial ha sido clave para mantener vigente una marca durante más de cuatro décadas. Su nombre hoy está presente en perfumes, textiles, artículos de decoración, alimentos, accesorios de decoración y una larga lista de productos licenciados en distintos países.
“Por fin en Chile”
En medio de esa expansión internacional, adelantó a DF Regiones un nuevo proyecto empresarial que involucra a socios chilenos. Se trata de una licencia para producir zapatos en el país, iniciativa que marcaría su primera alianza productiva con empresarios locales. “Ahora tengo una empresa que es muy importante con la que voy a hacer zapatos, si Dios quiere, en Chile. ¡Por fin en Chile!”, señaló.
“Ahora tengo una empresa que es muy importante con la que voy a hacer zapatos, si Dios quiere, en Chile. ¡Por fin en Chile!”
El proyecto, explicó, todavía se encuentra en fase de desarrollo y los nombres de los socios se mantienen en reserva. Pero la iniciativa podría convertirse en la primera de varias colaboraciones con empresas chilenas, donde su marca ha tenido presencia comercial durante años, pero sin alianzas productivas directas. La diseñadora reconoció que Chile ha sido históricamente un mercado importante para su marca, aunque cree que el país aún tiene espacio para crecer en diseño y desarrollo de productos ligados a su identidad cultural.
“Aquí hay mucho talento joven y para la gente, los turistas que vienen, pasearte por una callecita y ver esta gente joven con sus tallercitos sería muy bonito”, señaló.
Iquique pionero
- Su nombre es una marca global. ¿Cómo ha logrado mantenerla vigente durante tantos años?
- Soy una persona bastante prudente. De hecho, cuando tenía 23 años, tuve problemas económicos, porque vendía a muchas tiendas y no me pagaban. Pasé un momento de auténtica angustia, pero me salvó mi abuela, que me dejó un dinero y ya con ese dinero tiré para adelante. Y desde entonces le cogí miedo al riesgo.
- ¿Eso marcó su forma de hacer negocios?
- Claro, desde entonces siempre intento no meterme en jaleos económicos y hasta ahora lo he conseguido. Hubo un momento, que un socio mío consideraba que tenía que haber abierto 200 tiendas. Si lo hubiera hecho hubiera ido de cabeza a suspensión de pagos y posiblemente hasta la cárcel. Y a mí me gusta muchísimo trabajar, pero no tanto como para ir a la cárcel.
- Usted se ha mantenido muy vigente ¿En qué está trabajando actualmente?
- Últimamente he sacado una colección de chocolates, una colección de café con Juan Valdez, un aceite de oliva fabuloso que no paran de darme premios, vinos , caviar, productos de limpieza ecológicos que son la bomba y que era uno de mis sueños desde hace como 20 años. Incluso, algo que me hacía ilusión, tengo productos para perros que están siendo todo un éxito. Lo que más vendo es lo de perros, pero también juguetitos para niñas que me vienen genial, porque tengo una nieta de menos de dos años. He hecho de todo, tengo de todo.
- ¿Y en Chile, tiene algún proyecto en particular?
- Sí, una empresa que es muy importante con la que, si Dios quiere, voy a hacer zapatos por fin en Chile.
- ¿Esta sería su primera alianza en el país?
- La primera vez que trabajo con una empresa chilena, creo. Porque yo trabajo con muchas empresas colombianas, con empresas mexicanas, con empresas de todas partes.
- ¿Quiénes son esos socios?
- Es secreto, pero dentro de poco lo sabrán.
- ¿Qué le interesa de Chile en términos de moda y sostenibilidad?
- Chile es un país con una naturaleza imbatible y que está muy virgen. Entonces, si pudiéramos acabar con esta basura textil, que fuera Chile, Iquique el pionero en eso, sería una maravilla.