En la Zona Franca de Iquique, los importadores de autos usados ya sienten el impacto de la crisis energética global. De hecho, el valor de los fletes desde Japón y Corea del Sur se duplicó en menos de dos semanas, golpeando los márgenes de ganancia, y el nuevo stock llegará más caro. En el sector, la duda ahora es cuánto podrán aguantar antes de traspasarlo a precios.
Adnan Syed, dueño de Imperial Autos, una importadora y exportadora de vehículos usados coreanos en el barrio industrial de Zofri, describe el impacto con números concretos. El flete de un contenedor desde Corea pasó de US$ 2 mil a US$ 4 mil en los últimos 10 días. Y la semana pasada llegó un comunicado de las navieras donde informaban que el contenedor desde Japón tendrá nuevas alzas.
"El flete que me costaba, por decir, US$ 2 mil por contenedor, hoy día me está costando US$ 4 mil. Eso estoy hablando de hace unos 10 días atrás. Y hoy salió un nuevo comunicado de las navieras avisando que el contenedor de Japón, el de 20 pies, que el flete costaba US$ 1.800, subió a US$ 4.300", señala Syed.
El contenedor como unidad de medida
Los vehículos provenientes de Asia llegan a la Zofri por dos vías, en buque RoRo (Roll On, Roll Off) donde el vehículo entra andando a la nave, o en contenedores. Para los importadores, el contenedor es la opción más eficiente en costos, ya que en uno sólo caben entre tres y cinco vehículos, dependiendo del tamaño.
Syed proyecta que si el precio del petróleo alcanza los US$ 120 o US$ 125 por barril, el flete por contenedor podría subir hasta US$ 6 mil. Dividido entre cuatro vehículos, eso es US$ 1.500 por unidad. "Yo creo que va a afectar el valor de cada vehículo en cerca de US$ 1.000".
El alza, en todo caso, no se trasladará de forma íntegra al comprador final. Los importadores tienen experiencia en absorber parte de estos shocks, aunque eso signifique reducir sus propios márgenes. Syed es claro al respecto, pasar todo el costo al cliente no es una opción viable.
"Nosotros sabemos que no hay ninguna forma de pasar todo el costo al consumidor final. Entonces una parte lo tiene que asumir la importadora. A la larga eso va reduciendo muchísimo nuestros márgenes."
Frena a las compras
El impacto del alza del combustible no se limita al costo del flete. Alamgir Butt, presidente de la Asociación Gremial de Empresarios Automotrices Zona Franca (AGEA), apunta a un efecto más amplio sobre toda la cadena.
"El alza en el precio de los combustibles nos impacta directamente como rubro. En el caso del mercado de vehículos usados, gran parte de nuestros clientes son trabajadores y familias de clase media que buscan una alternativa más accesible para movilizarse, y cuando sube la bencina, lo primero que ocurre es que se restringe su capacidad de compra. Pero también vemos un efecto más amplio. El aumento del combustible termina empujando otros precios en la economía, lo que afecta el bolsillo de las personas y hace que posterguen decisiones como la compra de un vehículo. Eso se traduce en una baja en la demanda" señala Butt.
Syed confirma el diagnóstico. "Cuando hay un sentimiento de incertidumbre, que todo va a subir, la gente se aprieta el cinturón y deja de comprar. Como sube el costo, uno quiere traspasar una parte al consumidor final, pero el consumidor final también queda con esa incertidumbre y no compra más".
Un año difícil
En el corto plazo, el sector ve un escenario complejo. Syed anticipa un año difícil para los importadores, más allá de cómo evolucione el conflicto que está presionando el precio del crudo. Además, advierte que, incluso si la situación se estabiliza pronto, los fletes suelen tardar meses en bajar a niveles normales.
"Nosotros ya sabemos que este va a ser un año de una pérdida tremenda para nosotros. Eso es un hecho. Porque hasta que se regularice toda esta situación, demora meses".
En la misma línea, Butt describe un escenario complejo. Los importadores están atrapados entre dos presiones. Por un lado, los costos siguen subiendo; por el otro, los clientes tienen cada vez menos capacidad de pago.
El negocio de los vehículos usados en Zofri no depende solo del comprador chileno. Syed lo grafica con su propia empresa. El 75% de sus ventas corresponde a exportaciones, principalmente a Bolivia y Paraguay, y el 25% restante va al mercado local. Aparte de Tarapacá, la zona franca abastece también a las regiones de Arica y Parinacota y Magallanes, además de República Dominicana.
Esa diversificación en la venta funciona como un alivio para el sector, pero no lo protege del todo frente al aumento de costos. El alza en los fletes afecta tanto a los vehículos que se quedan en Chile como a los que se exportan.
Eléctricos deberán esperar
En el contexto del alza del petróleo, surge naturalmente la pregunta por los autos eléctricos como alternativa. Sin embargo, en Zofri ese mercado todavía no despega. Las razones son varias, en ellas, que los vehículos eléctricos deben importarse como cero kilómetro, a través de marcas registradas y concesionarios en origen, lo que los saca del circuito tradicional de subastas en Asia donde operan los importadores de usados. A eso se suman la falta de infraestructura de carga en la región y los precios aún elevados.
"Respecto a los autos eléctricos, sí hay un interés creciente, pero su presencia en la zona todavía es limitada, principalmente por costos y disponibilidad. De todas maneras, es un tema que estamos siguiendo de cerca y evaluando constantemente según cómo evolucione el mercado" señalan desde AGEA.
Syed apunta en la misma dirección y reconoce que el futuro apunta hacia la electromovilidad, entre otras razones para no depender del petróleo. Pero advierte que ese proceso tomará tiempo, ya que hay que resolver los temas de la infraestructura de carga, la disponibilidad de repuestos y la durabilidad de las baterías, antes de que el modelo sea viable.
"El futuro va para allá. Yo también voy para allá por tema de costos y para no tener la situación que estamos enfrentando hoy. Pero todavía falta un poco más tiempo para ese tema".
Antes de que llegue nuevo stock
Ante este escenario, Syed y Butt advierten que los precios actuales aún no reflejan el alza de los fletes, ya que el stock disponible fue importado con los costos anteriores. Sin embargo, los vehículos que lleguen en los próximos meses sí incorporarán estos mayores costos.
El ajuste en los precios dependerá de cuánto tiempo se mantengan altos el petróleo y los fletes, y de cuánto estén dispuestos a absorber los importadores en un mercado ya debilitado.