Pague primero, discuta después. Esa regla, que define a las pólizas de garantía a primer requerimiento, alimentó durante casi tres años una batalla entre la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) y las aseguradoras del rubro. La discusión de fondo era qué monto debían tener reservado en sus balances cuando un beneficiario cobraba una de estas pólizas.
Las pólizas de garantía compiten con la boleta bancaria y son un respaldo para el cumplimiento de un contrato. Se usan ampliamente en obras públicas, compras del Estado y contratos privados y, junto a los seguros de crédito, mueven unos US$ 265 millones al año en primas.
Uno de los actores relevantes que ha acaparado la atención es Orsan Seguros, la firma creada en 2017 por el grupo financiero de la familia Lama. Fue precisamente Orsan la que llevó la extensa disputa con la CMF hasta la última instancia judicial, con una defensa liderada por Matías Mori, de MoMag Abogados.
El regulador exigía reservar el 100% de lo reclamado apenas se denunciara un siniestro. La compañía, en cambio, sostenía que la norma vigente solo pide "la mejor estimación del costo del siniestro", lo que permite provisionar menos considerando lo que se recupera después.
¿El resultado del fallo? El 14 de septiembre, la Tercera Sala de la Corte Suprema dejó sin efecto el oficio con que la CMF le impuso esa exigencia y estableció que una regla así solo puede fijarse mediante una norma de carácter general, aplicable a toda la industria.
Tres años de pulso
La historia partió con una auditoría reservada de la CMF a Orsan en 2023. En enero de 2024, el regulador le ordenó reservar el total de lo reclamado y reexpresar sus estados financieros. La compañía reclamó, obtuvo una orden de no innovar que suspendió la exigencia y, aunque perdió en la Corte de Apelaciones en agosto de 2025, en la práctica nunca llegó a aplicarla.
En la Suprema, la carta clave para Orsan fue Konsegur. Esta última aseguradora informó en agosto de 2023 que reservaba solo el 50% de lo reclamado, sin reproche de la CMF, pese a que era el propio regulador quien la administraba a través de un interventor designado en enero de ese año.
La diferencia con Orsan resulta "palmaria" y "no fue justificada", concluyó el máximo tribunal.
Más allá de Orsan
El fallo no solo beneficia a Orsan. AVLA, líder del mercado con cerca de un tercio de las primas de garantía, recibió la misma exigencia en 2024 cuando reservaba entre el 65% y el 90%, y perdió en la Corte de Apelaciones en julio de este año. El nuevo precedente que podría jugar a su favor.
Eso sí, la Suprema no señaló que el 100% fuera incorrecto ni tocó la obligación de pagar sin discutir, un punto en que los tribunales han respaldado a la CMF, que ha multado a Orsan, AVLA, Aspor y Southbridge por no hacerlo.
La pelota queda ahora en la cancha del regulador, que podría dictar una norma general para toda la industria. 