Con la vorágine de la coyuntura, pareciera que el conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán comenzó hace solo un par de días, cuando en realidad ya han pasado tres meses. Pero incluso con todos los componentes asociados al plano internacional y sumando los hitos locales que han ocurrido en dicho período -el más importante el cambio de gobierno-, el Índice de Precios Selectivo de Acciones (IPSA) ha mostrado resiliencia a nivel general.
En ese marco, hay cuatro acciones que han logrado resistir los primeros tres meses de guerra y han registrado alzas en sus valores. En el top están Engie, SQM, Inversiones La Construcción (ILC) y la Compañía Sudamericana de Vapores, en ese orden, cuyos papeles se empinan a ser las cuatro con mejor desempeño en el contexto analizado, debido a razones internas y externas.
Pero antes de ahondar en el resultado de cada una y los fundamentos que las llevaron a su posición, hay que entender y mirar la evolución del IPSA. Los analistas indican que los resultados alcistas que traía desde el año pasado contribuyeron a que no registrara grandes caídas tras iniciado el conflicto, aunque reconocen que quedó algo al debe comparado con otras bolsas del mundo. De igual forma sirvió haber internalizado los vaivenes políticos desde antes del período eleccionario.
Las de mejor desempeño, una a una
La acción de Engie ha sido la de mejor resultado si miramos desde que partió la guerra, el pasado 28 de febrero, con inicio de cotización el 2 de marzo. Con un alza de casi 24% al cierre de esta edición, el papel de la empresa de desarrollo energético subió de los $1.436 a los $1.780, un incremento explicado principalmente por los buenos resultados del primer trimestre, donde la compañía anotó US$ 216 millones en EBITDA, equivalente a un aumento de 35% al comparar el mismo período del año anterior; sumado a la ejecución de siete proyectos de infraestructura de energías renovables en lo que va de año, que totalizan una inversión de US$ 1.300 millones.
El gerente de estudios de Renta4, Guillermo Araya, destaca que “la cantidad de parques fotovoltaicos que comenzó a inaugurar durante este primer trimestre es considerable. Eso permitió que tuviera resultados, por ejemplo, a nivel de utilidad con un aumento de 52% respecto al primer trimestre del año pasado”. Asimismo, el fundador de Upside Capital, Ramiro Galiano, agrega que Engie “ya venía con un impulso alcista desde antes que ha ido manteniendo en el tiempo” y menciona que a su rendimiento ha contribuido también la venta de Puerto Andino en Mejillones, así como los mejores pronósticos de precipitaciones para este año.
En el caso de SQM, la segunda con mejor desempeño, ha crecido 13%, pasando de $66.300 por acción a $74.828 al cierre de esta edición, pero a diferencia de Engie o ILC, parte de este crecimiento sí ha estado marcado por la influencia de la guerra. El precio del litio alcanzó los US$23.250 dólares la tonelada, un incremento de 75,4% comparado con el escenario pre guerra a inicios de año y que está explicado por restricciones de oferta, efecto sustitución por el aumento del precio del petróleo y el alza de los subproductos utilizados en fertilizantes, entre otras.
Galiano acota que “el impulso alcista de la minera no metálica partió en junio de 2025 y se ha mantenido. El hecho de que haya subido es un buen comportamiento post-guerra, pero no pasó simplemente producto de la guerra”. Araya complementa el incremento del precio del litio “se explica también porque se produce un efecto de sustitución entre la energía eléctrica y la energía fósil, además de un aumento de volúmenes, y eso hizo que también la acción de SQM reportara los muy buenos resultados que conocimos esta semana”.
En el caso de Inversiones La Construcción -ILC- esta ha registrado un alza de 14% al cierre de edición, con un incremento de $19.700 por acción a $22.500 (ver nota adjunta Análisis Forense). “Le pega obviamente el conflicto como le pega a todo el mercado en general, a unos más que otros, pero cuando comenzamos a ver un escenario regulatorio menos duro o agresivo puede ser finalmente el motivo de por qué esta pueda estar teniendo una participación o un nivel de protagonismo mayor, o sea señalada como una de las más atractivas”, explica el CEO Greyhound Trading, Renato Campos.
Finalmente está la Compañía Sudamericana de Vapores. La firma ha registrado un crecimiento de casi 11% en los tres meses de la guerra, pasando de un valor de $49,15 cada acción a $45,49 al cierre de esta edición, con peaks de $54,57 por papel.
Vapores, en contraste con las otras acciones analizadas, anotó pérdidas por US$83 millones en el primer trimestre, explicadas principalmente por las menores tarifas de flete y mayores costos operativos provenientes de Hapag-Lloyd, de la cual controla el 30%. “La volatilidad ha tendido a disminuir y eso ha mejorado su desempeño ante esa estabilidad y proyección positiva. Una parte de los activos de Vapores están ligados a Hapag-Lloyd, por lo tanto, los comportamientos en el mercado pueden estar siempre relacionados a las expectativas sobre la parte superior de la cadena y no tan solo a los resultados trimestrales”, añade Campos.
Los analistas, además, indican que hay una red operacional que logra dar cuenta de la estabilidad que el sector puede lograr y eso está siendo premiado. No quita que esté expuesta, pero sí mencionan que hay que mirar la estabilidad previa en caso de un recrudecimiento del conflicto.
El IPSA en el corto plazo
Los analistas consultados creen que el escenario local será fundamental para que el IPSA mantenga su resiliencia, aunque no desestiman que el conflicto pueda recrudecer y de ser así, ese efecto todavía no está internalizado en el mercado.
¿De qué depende que el IPSA mantenga su resistencia al shock? “En lo externo el conflicto geopolítico está más que asumido, pero con ciertas cuotas de volatilidad. En lo local el foco está en cuánto se indexen los avances del gobierno, cómo otros agentes puedan estar afectando o actuando sobre Chile y, por supuesto, la economía en general”, cierra Campos.
Las otras acciones que podrían anotar buenos resultados son los bancos, de hecho Banco de Chile y BCI también han crecido en los meses de guerra; y las firmas ligadas a energía renovable, como Enel.