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Columnistas

Vulnerabilidad climática: la necesidad de cambiar paradigmas

Por Rachel Bernardin, directora de estrategia y asuntos corporativos de Aguas Andinas #SoyPromociona

Por: Rachel Bernardin

Publicado: Viernes 29 de mayo de 2026 a las 10:00 hrs.

Durante décadas, muchas ciudades en el mundo fueron construidas bajo una premisa simple: el agua siempre estaría disponible. Hoy, esa certeza se desvanece. Las temperaturas son imprevisibles. En Francia pasaron de 10° a más de 40° en menos de una semana y la realidad en nuestro país no ha sido tan distinta las últimas semanas.

Esta vulnerabilidad climática nos obliga a aceptar que lo que antes funcionaba no es suficiente para mañana. Tenemos que salir de nuestra zona de confort y buscar soluciones independientes de la meteorología. La exposición a la que estamos sometidos solo puede enfrentarse con anticipación, adaptación y planificación con mirada de largo plazo.

Grandes ciudades como Singapur y California han comprendido que la resiliencia hídrica dependerá de reutilizar inteligentemente las fuentes que ya existen. Hace unos días, visité instalaciones hídricas en Barcelona donde el agua depurada que proviene de los hogares tiene más de una vida e, incluso, se inyecta en la cabecera de río para finalmente potabilizarla. Una ciudad costera que tiene planta de desalinización, pero donde es más económico y sostenible el reúso.

Mirar la aplicación de esta técnica para Santiago nos invita a un cambio de paradigma. Nos lleva a entender que el agua, recurso cada vez más escaso, puede tener múltiples vidas en un sistema urbano y productivo y que las aguas tratadas pasan a ser un recurso estratégico multipropósito para riego, usos industriales, recuperación ambiental y suministro de agua potable. Además de sustentable, es una opción de menor impacto para la economía de los hogares de la ciudad.

Este cambio no depende solo de infraestructura o tecnología. Requiere una transformación cultural: comprender que el agua dejó de ser un recurso abundante y que adquiere un valor estratégico para el desarrollo de las ciudades; y que cada sector productivo no puede ver solo su posición.

Habrá que trabajar conjuntamente para definir soluciones, lo que no será fácil en una cuenca que opera sin una mirada integral. Nos esperan conversaciones difíciles, capacidad de escucha, empatía y compromisos, donde el agua deber ser el centro de la discusión.

Tenemos, todos, la responsabilidad y necesidad de tender puentes y construir espacios de diálogo entre los distintos usuarios de la cuenca Maipo-Mapocho. Solo así, lograremos alcanzar soluciones que fortalezcan la capacidad adaptativa de Santiago para responder a los grandes desafíos, tal como lo ha hecho hasta hoy.   

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