Evidentemente nervioso, en poco más de una hora, el canciller Francisco Pérez Mackenna respondió a las preguntas realizadas, en el marco de esta interpelación histórica, por el diputado socialista Nelson Venegas. Aunque la oposición quedó insatisfecha con la forma como el secretario de Estado abordó las consultas, el oficialismo celebró una presentación que habría estado a la altura, según comentan y a la luz de los aplausos con que recibieron cada una de las respuestas.
Blindado por los ministros del Interior, Claudio Alvarado; de Defensa, Fernando Barros; de la Segpres, José García Ruminot; y, de Energía, Ximena Rincón, después de pocos minutos pasada la hora de la sesión, el diputado interpelador hizo la pregunta final, tras un breve repaso de lo ocurrido hasta el momento, convencido de que el canciller “faltó a la verdad” al responder a las consultas realizadas, Venegas cerró: “Canciller, ¿por qué no renuncia?”.
Ante ello, el interpelado no lo dudó ni un segundo: “Porque usted no es el Presidente de la República”. Tras un segundo de sorpresa, por una respuesta nada diplomática, el oficialismo estalló en aplausos y vítores por la salida del canciller.
“La soberanía será defendida con toda nuestra fuerza”
Sin ir más lejos, parlamentarios de todos los sectores especulan que esa es la imagen de la interpelación que quedará grabada en la memoria tanto de los presentes, como entre quienes seguían la implementación de este mecanismo a través del canal de la Cámara.
“El fin de esta interpelación es hacer preguntas reales que preocupan a los chilenos. Quiero remarcar que la política exterior no es un tema de izquierda versus derecha. Tampoco es un tema de élite. Nos convoca a todos los ciudadanos y tiene efectos concretos en la vida de los chilenos”, fue la frase con la que el diputado Venegas introdujo el inicio de la interpelación. Sin embargo, esta frase quedó en una expresión de intención, ya que oficialismo y oposición se enfrentaron, mediante aplausos, vítores, pifias y otras expresiones por el estilo; incluso desde la oposición acusaron que había funcionarios de gobierno en las tribunas, con el fin de apoyar al canciller.
En lo concreto, el mecanismo fiscalizador inició con la pregunta acerca de ¿en qué consiste la doctrina Donroe y cómo se aplica en Chile?, a lo que Pérez respondió: “Puede estar tranquilo, diputado, que, mientras yo sea canciller, la soberanía será defendida con toda nuestra fuerza”.
Ello luego de pedir que “enfrentemos esta discusión con el respeto que nuestra patria requiere”, recordando que lo que se expusiera en esta instancia podría ser conocido por otros gobiernos, por lo que advirtió que respondería sólo aquello que no pusiera en peligro la seguridad del país. Para aclarar tales dudas ofreció asistir a una sesión de la Comisión de RREE secreta. Y defendió la calificación hecha por él mismo de socio estratégico a EEUU y socio comercial a China.
Llegado el momento de referirse a las implicancias de la adhesión de Chile al Escudo de Las Américas, el canciller destacó la importancia de “seguir la ruta del dinero” para llegar hasta quienes lideran las bandas de crimen organizado, dijo, y añadió que, “aquí, lo que importa es que queremos a las bandas criminales fuera de Chile”.
Más adelante, consultado sobre los dichos de autoridades argentinas sobre el Estrecho de Magallanes, poniendo en duda la soberanía chilena; Pérez Mackenna aseveró que “el Estrecho de Magallanes siempre fue, es y será chileno. No hay discusión ni matices”.
“Ha contestado lo que ha querido”
Hacia el final de la interpelación, donde no se conoció nada que no se haya dicho en las semanas previas, el diputado le enrostró al canciller que “usted ha contestado lo que ha querido”.
Concluida la interpelación, los jefes de las bancadas de los partidos con representación parlamentaria se refirieron al tema. El oficialismo se manifestó en defensa del canciller y lo calificó como “el ganador” y la oposición intentó dejar de manifiesto los errores del secretario de Estado.
Al cierre de la sesión, el secretario de Estado tomó la palabra, señalando entre otras cosas que “acallado el ruido” se quiso tomar un tiempo para presentar a Chile “los lineamientos de nuestra política exterior” que se basa -según detalló- en siete principios para la defensa de la soberanía y los intereses de Chile: el respeto irrestricto por el derecho internacional; independencia y el respeto de la soberanía; preservación de la integridad territorial, incluyendo el continente, islas, mares, estrechos, nuestro espacio aéreo y el territorio Antártico Chileno; vigencia de los tratados internacionales; solución pacífica de las controversias; promoción de la democracia; y, multilateralismo y la responsabilidad de cooperar con la comunidad internacional.
Tras lo cual aseguró que aspira a que en esto “estemos todos unidos”, porque la unidad nos hace fuertes ante el mundo. Y la división nos debilita”.
Además, señaló que “aspiramos a tener las mejores relaciones con China y también con Estados Unidos, ambos socios fundamentales. Y también tenemos que ampliar nuestras alianzas para fortalecer y afianzar nuestra soberanía”.
Y concluyó con una breve arenga, subrayando que “Chile es un país confiable, serio y estable. Así nos reconocen. Y este prestigio gana fuerza en momentos de desconfianza y aguas turbulentas. Los invito a unirnos para levantar fuerte el nombre de Chile en el mundo. Por los chilenos, por nuestra Patria, por nuestro futuro. Muchas gracias”.
Finalmente, se aprobó una solicitud impulsada por la oposición de antecedentes y documentos al gobierno para que aclare las circunstancias de la incorporación de Chile al Escudo de Las Américas, que alcanzó el quorum requerido, por lo que el oficialismo no la pudo bloquear pese a contar con más votos para rechazar -fueron 66 a favor, 72 en contra y una abstención-.