El panorama para la deuda pública ha marcado la primera semana de discusión del proyecto de ley de Presupuestos 2027.
Esto, luego de que el gobierno solicitara al Congreso una autorización total de endeudamiento de US$ 25.000 millones para el próximo año, cifra mayor a los US$ 23.600 millones previstos para este año. Del total, US$ 17.400 millones corresponden a amortizaciones de deuda, más del doble de lo previsto para 2026 (US$ 7.481 millones) y el monto más alto a lo menos desde el 2011.
Y un correlato de lo anterior es el nivel de deuda bruta del Gobierno Central, cuyas cifras recientemente actualizadas por la Dirección de Presupuestos (Dipres) confirman un nuevo máximo desde el retorno a la democracia.
Así, a junio de este año el stock de las acreencias brutas del Gobierno Central representó un 43% del Producto Interno Bruto (PIB), un aumento de seis décimas en relación al cierre del primer trimestre.
Este es el ratio más alto desde 1990, año en que se ubicó en 42,9% del tamaño de la economía. Asimismo, el 43% supera la proyección que tiene el gobierno para el cierre de este año (42,7%).
La cifra es similar al cierre reportado en la ejecución presupuestaria al primer semestre de este año, pero la diferencia es que la información está actualizada con el nivel de PIB y el tipo de cambio del cierre de ese período.
La deuda bruta del Gobierno Central considera el monto de las acreencias del Estado, pero sin incluir a las municipalidades y a las empresas públicas. La tendencia de las últimas dos décadas da cuenta que en 2007 alcanzó un piso de 3,9% del tamaño de la economía, mientras que a partir de 2008 comenzó un tranco alcista que lo tiene cerca de superar el tope prudente, establecido por la regla fiscal dual en 45% del Producto.
El stock total ascendió a US$ 164.717 millones al cierre de junio, más de US$ 6.000 millones de incremento respecto al 30 de marzo. Casi US$ 110 millones de endeudamiento se encuentra colocado en el mercado local, mientras que los restantes US$ 54.000 millones se transan en mercados extranjeros.
Las proyecciones de Dipres
Una de las novedades que trae el panorama de mediano plazo que incorporó la Ley de Presupuestos es que Dipres espera que la deuda bruta del Gobierno Central se mantenga por debajo del límite prudente -hoy establecido en hasta 45% del PIB- tanto este año como los siguientes.
En específico, la cartera mantuvo en 42,7% del Producto la perspectiva del ratio de acreencias a Producto para el cierre de este año en comparación con el IFP del segundo trimestre de este año.
Según explicó el titular de la Dipres, José Pablo Gómez, este martes en el Congreso, el stock de deuda se redujo debido al aumento del PIB nominal y la reducción del déficit, incidiendo en 0,5 y 0,2 puntos porcentuales (pp.), respectivamente, lo que fue compensado con mayores requerimientos bajo la línea, principalmente por mayores aportes a los "otros activos del Tesoro Público" (0,6 pp.) y el efecto de valorización por un tipo de cambio más depreciado y una mayor inflación (0,2 pp.).
Sin embargo, para el próximo año se produjo una revisión a la baja de un punto porcentual para el cierre de la deuda bruta, a un 42,5% del PIB. Misma senda se corrige para el 2028, llegando a 43,5% del tamaño de la economía, un punto por debajo de lo esperado hace tres meses.
En el IFP, Dipres explica que para 2027 el mayor PIB nominal reduce la deuda como porcentaje del PIB en 0,6 pp.; los menores requerimientos de financiamiento bajo la línea hacen lo propio en 0,4 pp.; y los efectos de valorización reducen el ratio en 0,2 pp. Estos factores más que compensan el efecto del mayor déficit efectivo, que se incrementa en tres décimas a 1,8% del PIB
Para 2029 y 2030, la Dipres anticipaba hace tres meses que eventualmente se sobrepasaría el nivel prudente de 45% del PIB, llegando a 45,3% y 45,5%, respectivamente. Ahora, en el IFP del tercer trimestre, dichos ratios se revisan a la baja a 44% en ambos casos. Por lo tanto, no se llegaría al límite de endeudamiento máximo que hoy se establece en la regla fiscal dual.