El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, resolvió una de las dudas que han marcado las primeras horas de debate de la ley de Presupuestos: ¿cuánto crece el gasto en 2027 si se compara con el erario 2026 aprobado por el Congreso, que es la manera más tradicional de calcular el impulso fiscal?
“Si yo usara el Presupuesto aprobado por el Parlamento el año pasado, tendría que estar hablando de una expansión del 2,7%” del gasto público en el erario propuesto para el año 2027, señaló este jueves.
Pero, al mismo tiempo, defendió el cálculo del gobierno de que el Presupuesto crece 1,5% el próximo año, porque se compara con la proyección del gasto ejecutado para este año. “Hemos preferido hablar sobre la base de ejecutado, porque nos gusta hablar con la máxima transparencia y la máxima verdad respecto a lo que se ha gastado este año y va a ser 1,5% superior, pero respecto de lo presupuestado en el pasado, va a ser 2,7%”, agregó el ministro.
Quiroz se dio tiempo para fundamentar su forma de cálculo de la expansión: “Este año tuvimos el siguiente proceso. Partimos el año y advertimos, como ya lo sabía todo el Congreso, que el Presupuesto estaba mal hecho, porque no había considerado el reajuste, porque no había considerado el cumplimiento de leyes como la ley previsional, el impacto en el gasto de las cotizaciones”.
¿Neutro o expansivo?
Las distintas bases de comparación abren el debate entre los economistas, tomando en consideración también la proyección de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 3% que prevé Hacienda para el próximo año. Así, el sector público -crezca 1,5% o 2,7%- se expandiría algo por debajo de la economía total.
El decano de Economía, Negocios y Gobierno de la USS, Alejandro Weber, calcula que el Presupuesto podría contribuir con aproximadamente 0,38 punto al crecimiento esperado para 2027: “El consumo del Gobierno Central es aproximadamente el 15% de la demanda interna de nuestro país, con un multiplicador que oscila entre 1 y 1,1. Pero esto varía dependiendo de sus componentes: consumo e inversión multiplican por 2, pero transferencias en torno a 0,7”, agrega.
La expansión de 1,5% está “algo por encima de lo que preveíamos”, dice el economista jefe para América Latina de Itaú, Andrés Pérez, “aunque ello no implica amenazar el cumplimiento de la meta de balance estructural” de -1,8% del PIB para 2027. De hecho, dice, el gasto propuesto debería contribuir a la pronta estabilización de la deuda pública cerca del umbral prudente de 45% del PIB: “Deberemos analizar la composición del gasto y el impulso en inversión pública como para ver su contribución al crecimiento”.
“Hemos preferido hablar sobre la base de ejecutado, porque nos gusta hablar con la máxima transparencia y la máxima verdad respecto a lo que se ha gastado este año”, dijo el ministro.
En Scotiabank enfatizan que con la comparación usual con la Ley de Presupuesto 2026, considerando leyes especiales y reajustes, el gasto crecería en torno a 3% el próximo año, lo que lo haría un presupuesto total “relativamente neutral”. De hecho, agregan que el erario 2027, en la medida que traiga “más inversión pública podría contribuir positivamente al crecimiento del PIB en torno a medio punto porcentual”.
El crecimiento del gasto será “levemente expansivo” para el próximo año, dice el economista senior de Bci Estudios, Antonio Moncado: “En general, las comparaciones del Presupuesto se realizaron contra la Ley anterior, no contra la ejecución prevista, pero en el caso de la Ley 2027 se debe considerar que hubo gastos mayores en 2026, lo que, según Hacienda, se debió a gastos no contemplados este año en la Ley”.
El economista senior del Observatorio del OCEC UDP, Juan Ortiz, agrega que en general se estima que el multiplicador del gasto público tiende a ser 1 en Chile. Es decir, que el alza del gasto público en nivel implica un alza proporcional en el PIB. “En todo caso, la composición del gasto tiene efectos diferenciados, mientras el gasto de inversión pública respecto al total de la inversión agregada en la económica es un poco menos del 20% del total, y si bien existe una complementariedad entre la inversión pública y privada, el nivel de gasto de inversión es relativamente bajo, por lo cual se espera un efecto acotado en la inversión agregada”.
“Lo definiría como un Presupuesto moderadamente expansivo, pero con disciplina fiscal”, dice la economista y socia de Tax & Legal de Deloitte, Vanesa Lanciotti: “En política fiscal importa más en qué se gasta que cuánto se gasta. Si los recursos adicionales se concentran en inversión, reconstrucción, infraestructura, vivienda y empleo, el impacto sobre la actividad puede ser significativo. Por lo tanto, la discusión relevante no es si el gasto crece 1,5% o 2,7%”, explica.
La economista senior de Libertad y Desarrollo, Macarena García, asegura que el grado de expansividad de un Presupuesto se mide tanto por el nivel de gasto como por la composición. “En este caso, el nivel está restringido por el cumplimiento de las metas, lo cual es una muy buena noticia, ya que una política fiscal responsable también aporta al crecimiento”, dice. Así, aunque no se conoce todavía la composición del gasto, el crecimiento de 1,5% aportaría aproximadamente “un par de décimas al crecimiento para el 2027”.