La adhesión de Chile al Escudo de Las Américas abrió un fuerte debate en Chile respecto no sólo a los efectos de esta medida en nuestro país, sino también a la política exterior que el gobierno del Presidente José Antonio Kast comienza a diseñar y a las alianzas que se tejen a partir de estas y otras medidas que comienzan a perfilarse. Si bien el mundo político opositor observa los cambios con inquietud, cómo los visualizan algunos expertos en materia internacional.
El senador Iván Flores (DC) señaló que en la postura adoptada por Chile respecto del Escudo de Las Américas, impulsado por el Presidente de Estados Unidos Donald Trump, “no hay nada casual”, aludiendo a la decisión previa del Ejecutivo de retirarse del grupo de países no alineados; algo que de alguna manera comparte el académico de derecho internacional de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la USS, Jaime Abedrapo, al plantear que lo ocurrido en esta materia “responde a seguir una ruta en política exterior similar a la de los otros países que se asocian a la ultra derecha o que, de alguna manera, se supeditan a las directrices de Washington”.
“Estamos en un giro importante”
Pero el análisis de Abedrapo no se limitó a la adhesión al bloque. El académico sumó a esto otras definiciones como el nombramiento de algunos embajadores, la postura asumida por Chile frente al ataque de EEUU a Irán, entre otros; lo que -desde su punto de vista- no entra en el “ámbito de la negligencia o de la poca experiencia”.
Por el contrario, enfatizó que “estamos en un giro importante en la política exterior, que poco tiene que ver con las tradiciones que se habían instaurado” desde el retorno a la democracia, como en los períodos de “la Concertación, del presidente Piñera; que había una continuidad muy apegada a la norma internacional, lo que había vestido a Chile de gran prestigio”.
Y aunque no descartó que haya algo de ideológico en la postura adoptada por el gobierno en el ámbito internacional, el académico plantea la tesis acerca de que el Presidente Kast entiende que la civilización y el desarrollo se asocian, en este momento, al mundo con el cual se relacionó y creó vínculos políticos e ideológicos durante sus campañas presidenciales y que, por lo tanto, si no participara de eso “podría sentirse un poco huérfano y, a lo mejor, perdiendo oportunidades para el país”.
Sin embargo, vaticinó que uno de los efectos de esta doctrina que comienza a imponer Kast podría ser que Chile “comenzara a perder credibilidad y, sobre todo, puede comenzar a suceder que nos tengamos que ver, de alguna manera, limitados en nuestra política exterior”.
La “música” de Estados Unidos
Recién ahora, con el viaje a Nueva York, pareciera que hay una mayor conciencia de que la relación entre Chile y Estados Unidos se define conforme a la música o el ritmo que coloca este país, partió señalando el analista, consultor y magíster en Ciencia Política de la Universidad de Chile, Guillermo Holzmann.
Desde su punto de vista, “Estados Unidos coloca un ritmo integral, que está definido, no solamente en el club de Las Américas o los discursos de Donald Trump, sino que está definida claramente en la estrategia de seguridad nacional que publicó en diciembre del año pasado de Estados Unidos y donde define claramente cuáles son sus objetivos e interés a nivel mundial y a nivel regional”, por lo que “Estados Unidos no está haciendo ninguna cosa ni improvisada ni ninguna estrategia desconocida para Chile”, enfatizó.
Aunque la mayoría atribuye a Trump una política colonialista, Holzmann aseguró que el mandatario estadounidense “tiene bastante claro que él no va a ser nuevamente” presidente, por tanto “lo que está haciendo está en la línea de lo que han sido los objetivos e intereses nacionales de Estados Unidos toda la vida, independiente de que gobiernen demócratas o republicanos, lo que cambia es la forma”.
En este sentido, advirtió que en materia de defensa “Estados Unidos no espera invitar a los países, espera que los países haga acciones conjuntas beneficia los intereses de Estados Unidos, para decirlo claramente”.
Sin embargo, desde el punto de vista de Kast, Holzmann puntualizó que deberá enfrentar “mucho debate político”, ya que algunas de las medidas relacionadas con acuerdos tanto económicos como de defensa, con Estados Unidos, requerirán pasar por el Congreso.
“La nueva globalización”
En cambio, la socióloga y magister en Historia de América de la Usach, Eugenia Dos Santos, le dio más énfasis que sus predecesores al aspecto ideológico de las decisiones adoptadas por el Presidente y asegura que “con las actitudes de los últimos días, la de Kast es una agenda ideológica; tanto desde el punto de vista económico, como de Defensa y social”. Y su tesis es que la está imponiendo “de forma gradual, para no impactar a los electores que votaron por él”.
De hecho, la experta profundizó en que la agenda de Kast en esta materia “no es un proyecto local, sino que está impactado, influenciado por un proyecto global”; por eso añadió “es una falta de visión de la izquierda”, decir que el gobierno no tiene un plan; porque lo que está ocurriendo con la agenda internacional “es una táctica, una estrategia. Y la estrategia es ir lentamente adaptando a la población”.
Para Dos Santos, lo que acusó la oposición de que medidas como el ingreso al Escudo de Las Américas o, previamente, la salida del grupo de países no alineados, que se hizo de manera inconsulta, también “es una táctica”, ya que “cuanto menos se comunica, más se controla”.
Por ello, dijo tener la convicción de que la agenda internacional del Presidente “es parte de la nueva globalización, a través de la extrema derecha", y advirtió que "no hay que subestimar las señales que con ella da Kast”.