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BCI
¿Hacia dónde navega la bolsa chilena en un escenario económico tan desafiante como prometedor?
Rosario Miquel, Gerente Estudios y Estrategia Bci Corredor de Bolsa
En un entorno marcado por la volatilidad global y los ajustes macroeconómicos locales, el ruido de corto plazo puede desviar la atención de las tendencias de fondo. Sin embargo, al analizar las perspectivas y los flujos de caja de las compañías chilenas, encontramos oportunidades atractivas de inversión. Las valorizaciones actuales de buena parte de nuestra bolsa aún no reflejan los fundamentos que proyectamos para el mediano plazo.
Tras actualizar nuestras estimaciones y los precios objetivo de las compañías que cubrimos a nivel local, proyectamos un IPSA de 13.300 puntos para 2027. Esta meta representa un potencial de retorno atractivo, superior al promedio histórico, respaldado por una recuperación gradual del consumo y la inversión local a lo que se suman los positivos impactos de reformas económicas.
Por supuesto, el camino no está libre de desafíos. Las tensiones geopolíticas y un crecimiento económico más moderado seguirán generando incertidumbre. Sin embargo, incluso en este escenario, nuestro análisis permite identificar oportunidades que vale la pena aprovechar.
A la hora de posicionarnos, mantenemos una visión especialmente favorable sobre los bancos, que destacan por su resiliencia y capacidad de generación de valor. A ellos se suma el sector transporte, cuyo dinamismo operativo lo posiciona como uno de los principales motores de crecimiento.
Entre las acciones, nuestras mayores convicciones se concentran precisamente en el sector bancario y en LATAM Airlines (LTM), donde identificamos catalizadores atractivos de cara a la normalización económica. También destacamos a SQM, cuya posición estratégica le permite beneficiarse de una demanda estructural favorable y mantener una sólida generación de flujos de caja. De forma más selectiva, vemos oportunidades en Falabella, ante una recuperación gradual del consumo, y en SalfaCorp, que podría beneficiarse de una reactivación de la inversión y de los proyectos de infraestructura.
En este contexto, invertir en la bolsa chilena exige gestión activa, selectividad y una mirada de mediano plazo. No se trata de ignorar los riesgos externos, sino de identificar aquellas compañías cuyos fundamentos respaldan su potencial de crecimiento. De cara a 2027, vemos oportunidades atractivas para quienes sepan ajustar las velas y mantener el rumbo.