El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el exlíder de la Reserva Federal, Jerome Powell, debería renunciar a la Junta de Gobernadores del central debido a las conclusiones respecto a que la institución gestionó de forma deficiente la renovación de su sede.
“El edificio está por encima del presupuesto, a un ritmo récord y, como mínimo, es demasiado tarde. Powell debería verse obligado a dimitir de la Junta”, publicó el mandatario el miércoles en las redes sociales, utilizando un apodo despectivo que lleva mucho tiempo usando para referirse a Powell.
Las declaraciones de Trump se produjeron después de que el organismo de control interno de la Reserva Federal, en un informe publicado el miércoles, no encontrara pruebas de irregularidades penales y no identificara ninguna "mala conducta administrativa" relacionada con el proyecto de US$ 2.400 millones.
“En ningún momento de nuestra evaluación encontramos motivos razonables para creer que se hubiera producido una violación de la ley penal federal que requiriera una remisión al Fiscal General de los Estados Unidos de conformidad con la Ley del Inspector General”, declaró la Oficina del Inspector General de la Reserva Federal.
No obstante, el informe detalló una serie de errores de gestión que provocaron que el coste del proyecto se disparara desde las estimaciones iniciales de US$ 1.300 millones en 2020.
El organismo de control determinó que la junta de la Reserva Federal no tomó medidas ante las deficiencias relacionadas con los sobrecostos de un proyecto anterior y no implementó la recomendación de imponer un límite de costos establecido. Tampoco solicitó una estimación de los costos de construcción.
En julio, cuatro años después del inicio del proyecto y de la adjudicación de las licitaciones, la Reserva Federal aún no había establecido un precio máximo garantizado. Otros problemas señalados por la Oficina del Inspector General incluyeron aumentos sustanciales de costos debido a la falta de ofertas para algunos trabajos y una gobernanza interna que, según el informe, no estaba preparada para gestionar un proyecto de esta magnitud y complejidad.
Los cambios en el diseño, las condiciones del terreno y la inflación fueron otros factores citados por la OIG.
En una respuesta incluida en el informe, el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, dijo que el banco central implementaría sus recomendaciones y que la Administración de Servicios Generales, que ayuda a administrar los edificios del gobierno federal, se convertiría en la ejecutiva del proyecto y trabajaría con el banco central para finalizar el proyecto, rindiendo cuentas a la Junta de Gobernadores y a Warsh.
“Hay lecciones importantes que aprender, y esas lecciones, combinadas con sus conclusiones y con las recomendaciones de la GSA, tendrán un valor permanente para nuestros sucesores en la Junta de Gobernadores”, escribió Warsh en una carta a Michael Horowitz, el inspector general que fue nombrado para el cargo por Powell en junio de 2025.
La Reserva Federal también contratará a un auditor independiente para que examine detenidamente todos los costos adjudicados hasta la fecha, dijo Warsh.
La batalla con Trump
El Presidente dijo que le había ordenado al fiscal general Todd Blanche que estudiara el informe del inspector general "y que decidiera qué hacer".
Durante el mandato de Powell al frente del banco central, el mandatario lo criticó repetidamente por su política monetaria y utilizó la renovación de la sede de la Reserva Federal como arma en su contra.
Powell resistió los intentos de Trump de destituirlo, incluyendo amenazas de despido. También rompió con la tradición al decidir permanecer en la Reserva Federal como gobernador tras finalizar su segundo mandato como presidente en mayo. Su puesto en la junta expira en enero de 2028.
“Esto es culpa de Jerome Powell, y debería ser obligado a renunciar, ¡INMEDIATAMENTE! Si no renuncia, debería ser demandado, al más alto nivel, por el Gobierno de los Estados Unidos, por corrupción o incompetencia, ambas completamente inaceptables”, publicó Trump.
Un portavoz de la Reserva Federal declinó hacer comentarios.
Aunque Trump no amenazó con destituir a Powell, la respuesta pone de manifiesto la continua presión de la Casa Blanca para reformar el comité de formulación de políticas de la Reserva Federal, según Mark Spindel, fundador de Potomac River Capital y coautor de un libro sobre la Reserva Federal.
"La frustración de Trump con Powell es ilimitada, al igual que su deseo de controlar la Reserva Federal", dijo Spindel. "Sin embargo, hay actores políticos, el Congreso y los tribunales que han apoyado a la Reserva Federal y seguirán haciéndolo frente a la implacable presión de Trump".
Los gobernadores de la Reserva Federal son nominados por el Presidente y confirmados por el Senado. Una disposición de la Ley de la Reserva Federal prohíbe la destitución presidencial de los gobernadores, salvo por causa justificada.
Kathryn Judge, profesora de derecho de la Universidad de Columbia que estudia la Reserva Federal, señaló que el informe de la OIG apenas menciona el papel que desempeñó Powell en la supervisión de la renovación.
“No hay una respuesta sencilla sobre cuánto tiempo debería dedicar el presidente de la Reserva Federal a este tipo de supervisión, dadas las muchas otras obligaciones que tiene”, dijo Judge.