Los brasileños votan este domingo en una reñida segunda vuelta electoral que podría inclinar bruscamente a la derecha a la nación más grande de América Latina, acercándola a Estados Unidos como parte de un giro conservador más amplio en toda la región.
La segunda vuelta enfrenta al presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva con el senador derechista Flávio Bolsonaro. El hijo del expresidente Jair Bolsonaro dio la sorpresa a principios de mes al liderar la votación en la primera vuelta en contra de lo que decían las encuestas.
Un triunfo de Bolsonaro, de 45 años, prolongaría la ola de victorias de la derecha para los candidatos latinoamericanos afines a Donald Trump, mientras que un cuarto mandato para Lula sería una decepción en Washington, que ha tenido roces con su gobierno en materia de comercio y seguridad.
La contienda electoral ha estado marcada por escándalos de corrupción, incertidumbre económica y acusaciones de injerencia estadounidense, algo que Washington niega.
También se ha visto influenciada por las repercusiones de la condena de Jair Bolsonaro en 2025 por planear un golpe de Estado en 2022, ante la promesa de Flávio de liberar a su padre si resulta elegido.
Trump calificó el caso de "caza de brujas" e impuso un arancel del 50% a Brasil en 2025, en una decisión vinculada explícitamente al juicio de Jair Bolsonaro. Si bien muchas de estas medidas fueron posteriormente suavizadas, el mandatario republicano impuso nuevos aranceles a Brasil este año, alegando prácticas comerciales desleales.
Lula ha presentado la cercanía del gobierno de Trump con el clan Bolsonaro como parte de un intento de influir en las elecciones, al tiempo que ha calificado los aranceles y otras medidas punitivas de intimidación.
En materia económica, a pesar de la disminución de la desigualdad y el desempleo, Lula ha tenido dificultades para ganarse a un electorado que lidia con el alto costo de la vida y las elevadas deudas familiares. La violencia endémica de las pandillas también preocupa a los votantes.
Bolsonaro ha intentado sacar provecho de la preocupación por el costo de la vida y también ha prometido mano dura para combatir la delincuencia, comprometiéndose a construir cárceles de máxima seguridad y a aplicar la castración química para los delitos sexuales graves.
Resultado incierto
Las encuestas muestran que los candidatos están prácticamente empatados de cara a la segunda vuelta, con recortando distancias en los últimos días.
Sin embargo, los precedentes históricos favorecen a Bolsonaro, ya que ningún candidato ha ganado la presidencia tras quedar segundo en la primera vuelta de las elecciones.
Bolsonaro obtuvo el 47% de los votos emitidos en la primera vuelta, contra el 45% de Lula. La victoria del senador disparó los mercados brasileños y su moneda ante las expectativas de reformas favorables a las empresas.
Su éxito en la primera vuelta se vio reflejado en las elecciones al Congreso de su Partido Liberal y de otros políticos de derecha, lo que podría allanarle el camino legislativo o complicarle la gobernabilidad a Lula.