El líder de la oposición israelí, Gadi Eisenkot, superó por un estrecho margen al primer ministro Benjamin Netanyahu en las primeras elecciones desde los ataques de octubre de 2023, disputadas intensamente, lo que abre un tenso período de negociaciones sobre quién formará el próximo gobierno.
El bloque de Eisenkot se encamina a obtener 52 de los 120 escaños del Parlamento israelí, según tres encuestas a boca de urna publicadas después del cierre de las votaciones a las 22 horas locales del martes, frente a los 50 de la alianza religiosa de derecha de Netanyahu.
Esto dejaría a ambos contendores muy lejos de la mayoría necesaria para convertirse en el próximo líder del país, pero potencialmente situaría a Eisenkot en una posición ventajosa a la hora de formar una coalición de gobierno. Sin embargo, hasta el cierre de esta edición los votos todavía se están contando y el panorama final aún podría cambiar.
Para complicar aún más las cosas, el Likud de Netanyahu parece encaminado a convertirse en el partido individual más grande, con entre 24 y 25 escaños, frente a los entre 21 y 23 del Yashar de Eisenkot.
“Estos resultados iniciales de las encuestas a boca de urna apuntan a un voto de desconfianza total hacia Netanyahu”, afirmó Eisenkot en un comunicado. “Actuaré de inmediato para implementar la voluntad del pueblo y reemplazar al gobierno de Netanyahu”.
Los dos partidos árabes israelíes, que han surgido como posibles actores decisivos, obtendrían 18 escaños, según mostraron las encuestas a boca de urna, por encima de las expectativas. Ambos han señalado que apoyarían a Eisenkot en alguna medida, tras movilizar a sus partidarios para ayudar a sacar a Netanyahu del poder e impedir un nuevo mandato que consideran una amenaza existencial.
La participación electoral se mantuvo cerca de máximos históricos durante toda la jornada y alcanzó casi el 78% a las 22 horas, según el Comité Central Electoral.

La coalición que respalda a Gadi Eisenkot se quedaría con 52 escaños. Foto: Reuters
¿Fin de la era Netanyahu?
Si Eisenkot, de 66 años, logra convertirse en primer ministro, supondría una sorprendente derrota para Netanyahu, de 77 años, quien ha dominado la política israelí durante gran parte de las últimas tres décadas y ha dirigido al país a lo largo de tres años de guerra casi constante. Aunque el resultado final de las elecciones sigue siendo incierto, está claro que una parte significativa del apoyo que llevó a Netanyahu al poder en 2022 se ha erosionado.
Muchos israelíes lo responsabilizan de no haber impedido el ataque de Hamas contra Israel en 2023 y de no haber asumido posteriormente la responsabilidad por ello. Desde entonces, Netanyahu ha llevado a cabo campañas militares en Gaza, Líbano, Siria y contra Irán, que, según insiste, han hecho que el país sea más seguro.
“La ciudadanía ha hablado: ha despedido al gobierno de Netanyahu”, afirmó en un comunicado Yair Golan, líder del izquierdista Partido Demócrata e integrante del bloque de Eisenkot. “Representamos a un enorme electorado que ha pasado cuatro años luchando en las calles”, señaló. “Estamos preparados para trabajar con nuestros socios, superar las diferencias y asumir la responsabilidad”.
Pero, dado que la conformación de un nuevo gobierno probablemente tardará días o semanas en concretarse, Netanyahu sigue siendo el primer ministro de Israel. Esto le permitiría sumarse al Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una nueva campaña de bombardeos contra Irán después de las elecciones legislativas de mitad de mandato estadounidenses de la próxima semana, tal como ambos han amenazado reiteradamente con hacer.
Trump había respaldado a Netanyahu, afirmando que el actual primer ministro tenía lo necesario para “terminar el trabajo” en la guerra de ocho meses contra la República Islámica.