El primer ministro Benjamin Netanyahu se enfrenta a una lucha por la supervivencia política en las elecciones de Israel de este martes, en las que los votantes valorarán su liderazgo tras los ataques de 2023 liderados por Hamás, las guerras en Gaza y con Irán, y el creciente aislamiento internacional de Israel.
Sin embargo, Netanyahu, el líder que más tiempo ha permanecido en el cargo en Israel —con 19 años al frente del Gobierno—, sigue siendo un superviviente formidable: su política nacionalista está cada vez más arraigada y el fragmentado sistema político israelí podría situarlo en la mejor posición para formar Gobierno.
Las encuestas de opinión muestran una reñida contienda entre el partido Likud de Netanyahu y sus aliados de derecha, y una alianza rival liderada por Gadi Eisenkot, un exjefe del Estado Mayor y partidario de una línea dura en seguridad con apoyos tanto en la derecha como en el centro.
Los votantes comenzaron a emitir sus votos tras la apertura de los colegios electorales a las 7 de la mañana (2 de la mañana en Chile). Las urnas cierran a las 22 hora local (17 horas en Chile). Netanyahu ha basado su campaña en su liderazgo en tiempos de guerra y en su alianza con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien le ha respaldado y se ha sumado a Israel en la guerra contra Irán. Netanyahu dijo el domingo que Trump estaba dispuesto a actuar de nuevo para eliminar "de una vez por todas" la amenaza iraní, pero solo si Netanyahu permanecía en el poder.
Eisenkot ha acusado a Netanyahu de "basarse en una campaña de alarmismo, mentiras y amenazas", y se ha mostrado convencido de que Trump colaboraría "plenamente con cualquier líder elegido por el pueblo".
Netanyahu podría volver a depender de los líderes de extrema derecha Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich para formar gobierno. Ambos se han enfrentado a sanciones por parte de algunos países occidentales que los acusan de incitar a la violencia contra los palestinos, mientras que el partido Poder Judío, de Ben-Gvir, ha ganado apoyo en las encuestas de opinión.
Ni Netanyahu ni Eisenkot tienen un camino claro hacia el poder. Si ninguno de los dos logra formar una coalición de gobierno en el parlamento de 120 escaños, Netanyahu podría permanecer como primer ministro en funciones hasta que se celebren nuevas elecciones el año que viene.
La Comisión Electoral Central israelí ha indicado que 7,3 millones de israelíes tienen derecho a voto, unos 330.000 de ellos por primera vez.
La rendición de cuentas del 7 de octubre
Las elecciones se celebran tras uno de los periodos más turbulentos de Israel desde su creación en 1948, marcado por el trauma de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, la posterior ofensiva militar israelí en Gaza y las profundas divisiones internas sobre las políticas del Gobierno de derecha de Netanyahu.
Para muchos de los oponentes de Netanyahu, las elecciones giran en torno a la rendición de cuentas por los fallos de seguridad del 7 de octubre, el día más mortífero de la historia de Israel.
Mali Hajaj, empleada del Ministerio de Educación y partidaria de Eisenkot, afirmó que "lo más importante es que se ponga en marcha una investigación nacional, porque de ahí vendrá nuestra recuperación".
Lisa Tortor dijo que esperaba que Netanyahu se fuera y que "puedan formar un nuevo Gobierno y reparar en parte el daño que Bibi ha causado a los judíos de todo el mundo, a Israel y a la imagen de Israel". Bibi es el apodo de Netanyahu.
Sin embargo, Nof Gabay, una joven de 18 años partidaria del Likud, rechazó la idea de que Netanyahu fuera el culpable de lo ocurrido el 7 de octubre y dijo que era "el hombre adecuado para el Estado de Israel".
"Netanyahu gestionó la guerra de la mejor manera posible", dijo Gabay.